Lizbeth García
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Con la incorporación de 60 mujeres de la Asociación Girasoles al programa de facilitadores judiciales, Nicaragua se convierte en el primer país del área en incorporar en el mismo  a trabajadoras sexuales. El hecho es calificado como “un logro y un reconocimiento social para su labor”,  dijo este viernes  la coordinadora de la organización, María Elena Dávila.

Esta semana,  la junta directiva de la Asociación de Mujeres Trabajadoras Sexuales Girasoles Nicaragua sostuvo una reunión de trabajo con el vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Marvin Aguilar García, y con el magistrado del Consejo Supremo Electoral (CSE), José Luis Villavicencio, para coordinar la entrada de las candidatas al programa de capacitación para facilitadores judiciales, el cual arranca el 26 de marzo.

Las seleccionadas para participar en el programa son lideresas de comunidades de Estelí, Matagalpa, Ocotal y  Masaya, que tienen voluntad de trabajar porque los facilitadores judiciales no tienen salario.

PERFIL
Las que se capaciten y decidan convertirse en facilitadoras judiciales mediarán en los problemas de convivencia que surjan entre las trabajadoras sexuales y sus vecinos; en temas de violencia intrafamiliar, demandas de patria potestad,  entre otros, informó.

“Lo que queremos es bajar el gas en la violación a nuestros derechos, estigmatización, discriminación”, agregó la representante del sector, quien explicó que con las capacidades que adquirirán con la capacitación, evitarán ir a los Juzgados e inversión de recursos.

La capacitación para las candidatas a facilitadoras arrancará con el estudio de la Ley Integral Contra la Violencia Hacia la Mujer (779).  

El Servicio Nacional de Facilitadores Judiciales (SNFJ) surgió en los 90 y coloca al facilitador como puente entre la comunidad y el Poder Judicial. La iniciativa es auspiciada por la  Organización de Estados Americanos y se desarrolla en más de siete Estados, incluidos Nicaragua.