•   Managua, Nicaragua  |
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Literalmente: las inmundicias brotan a chorro de cuatro manjoles e inundan toda una calle de villa Rubén Darío, donde ya no soportan el hedor que emana de la suciedad que queda sobre la vía pública.

José Efraín Téllez, que es propietario de un taller de mecánica, tiene en frente uno de estos hidrantes malolientes y su entrada está obstaculizada por un verdadero río de aguas negras, que crea una laguneta de suciedad.

“Hemos llamado a la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), que aunque tardan varios días, siempre llegan, pero esto es un problema perenne”, dijo Téllez, indicando que la dirección es de la rotonda La Virgen tres cuadras al este, al costado este del parque Los Amigos.

Enacal no asume
Señaló que la última vez que solicitaron la reparación, Enacal alegó que la solución la tenía la Alcaldía de Managua; no obstante, la municipalidad señaló que eso correspondía a Enacal.

Vecinos del lugar dicen que la explicación fue que la tubería es el problema, porque es muy delgada y ahí confluyen dos ramales de la zona sur de Managua, el de Las Américas y el del centro de salud Conchita Palacios.

Julia Cáceres, habitante del lugar, expresó que las aguas negras sobre la calle son un enorme foco de infección para el barrio.

Mientras Juan Carlos Membreño, otro poblador, dijo que no soportan la “tufalera” y  la obstrucción de la red de aguas servidas es constante, y hasta levanta las tapas de los manjoles. Por ello, ambos demandaron a la autoridad que le corresponda, dé una solución permanente al problema de drenaje.