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Cándida García está legalmente facultada para manejar. Aprendió en una escuela, tal como lo manda la Ley de Tránsito, pero lo aprendido no le da la suficiente seguridad como para aventurarse al tráfico capitalino.

“Me dieron un certificado pero me siento cruda, todavía me falta confianza, creo que me falta práctica y no hay lugar dónde hacerlo. Ahora tengo licencia, pero si me hubieran escogido para hacer la prueba de la Policía, quién sabe si la hubiera aprobado”, admite García.

Como ella hay muchos nuevos conductores que se quejan de la falta de un espacio con las condiciones para desarrollar las habilidades que requieren para ponerse al volante, sin que ello signifique exponerse al riesgo de circular por las vías sin el debido dominio del vehículo.

El urbanista Armando Ugarte, considera que una ciudad con un parque vehicular en crecimiento como es el caso de Managua, debería existir una pista especialmente diseñada para que los nuevos conductores demuestren sus capacidades, sin exponer a nadie en la vía pública.

Comenta que así como existe un depósito municipal, gracias a la colaboración entre Tránsito y la Alcaldía de Managua, también debería crearse una pista, para mejorar el potencial del conductor novato.

Costa Rica es uno de los países de la región centroamericana que cuentan con una pista para pruebas de manejo, cuyo diseño incluye curvas cerradas, entradas a rotonda y zona para realizar giros, los cuales se practican a diferentes velocidades.

La realidad

Las escuelas de manejo nacionales consideran que dos seminarios teóricos y quince horas de prácticas -promedio de duración de un curso básico- son suficientes para que una persona principiante desarrolle la capacidad para conducir.

Josefina Bustamante, de la escuela de manejo El Porvenir, señala que ellos no dan el certificado mientras el alumno no alcance la calificación mínima de 80 puntos.

Para las escuelas de manejo, las prácticas de los novatos inician en el Paseo Xolotlán, algo que no está  permitido para un particular sin licencia, pues se expone a ser multado si se le detecta vacilante.

En el caso de los exámenes de conducción que aplica la Policía de Tránsito se hacen frente a la entrada del Polideportivo España, en plena vía pública. Para eso colocan media docena de conos puestos de manera improvisada y se da la señal de avance al chofer.

Para la licencia de conducir moto, la prueba es hacer un zigzag  y luego a media cuadra dar la vuelta a un clásico cono naranja. En el caso de los vehículos es entrar de retroceso y posteriormente conducir por algunas calles en compañía de un oficial que valora su capacidad.

“No hay un lugar acondicionado para los ejercicios prácticos de manejo, estos se hacen en la zona del Paseo Xolotlán al inicio y luego en la calle, donde deben aprender cómo conducir respetando las señales de tráfico. ¿Que si alguna vez un principiante ha chocado? Pues no con nosotros”, afirma Bustamante.

La escuela Discovery, destaca también que sus alumnos aprueban el curso con suficiente aprendizaje para desplazarse sin problemas. Para quienes se sienten inseguros, la opción es repetir las clases.

Indican que cuando se entrega el certificado de la escuela, la Policía de Tránsito comprueba la capacidad de quien solicita una licencia de conducir; eso lo hacen escogiendo aleatoriamente a 7 personas de un grupo de 30 solicitantes.

Jaime Müller, quien hace dos o tres semanas obtuvo su licencia para moto, señala que lo teórico es importante, pero la práctica debe ser una prioridad para evitar accidentes de tránsito, principalmente en motocicleta.  

El Nuevo Diario consultó con la dirección de Divulgación de la Policía Nacional, que demandaron una solicitud escrita para una entrevista con la Dirección de Tránsito, pero luego de quince días de espera no hubo respuesta a la petición para conocer si existía algún proyecto de pista para las autoridades de Tránsito.