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Los buseros continúan haciendo de las suyas, sin que haya autoridad que los detenga para que cumplan las normas básicas al prestar el servicio de transporte colectivo, señala Paul Gómez, usuario de la ruta 114.

Según su queja “los conductores del transporte urbano colectivo continúan con los equipos de sonido a todo dar y ni siquiera escuchan cuando uno le pide la bajada”.

Gómez indicó  que actualmente las unidades no tienen timbres, ni luces para pedir la parada.

Sonia Alanís, otra  usuaria, dijo que en  otras unidades,  como las de la ruta 266,  tampoco acatan la disposición municipal que prohíbe el volumen alto en los buses urbanos, por lo que la “fiesta” sigue.

“Se calmaron un momento cuando salió la prohibición, pero poco a poco están regresando las discotecas móviles de los buseros”, expresó la joven Alanís.

Los usuarios no denuncian estos casos porque los buses no tienen placas ni códigos visibles.