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No debe permitirse la construcción de escenarios de riesgo,  es lo que consideran especialistas al analizar la vulnerabilidad que tiene la ciudad de Managua durante la temporada lluviosa.

El facilitador de la Mesa Nacional de Gestión de Riesgo, (MNGR) Dennis Meléndez, señala que mientras no impongan normas de ordenamiento territorial en la ciudad, podrán desaparecer  unos puntos críticos, pero no dejarán de aparecer otros.

“Aunque se haga una labor encomiable, cotidiana, sistemática y con recursos millonarios, no va a resolverse. No debe seguir permitiéndose esa construcción de escenarios de riesgo”, apuntó para luego mencionar que la municipalidad hace un esfuerzo extraordinario, sin embargo no ha sido suficiente para que la capital pueda soportar los niveles de agua que caen durante el invierno.

Medidas necesarias
Si bien recolectar la basura, limpiar cauces y tragantes, así como retirar grandes cantidades de sedimento son buenas estrategias, el especialista en gestión de riesgo considera que hace falta una campaña ambiental más fuerte, e incluso que se apliquen medidas coercitivas, como multar a los que tiran basura en la calle, pero  hasta el momento se desconoce si esto ha tenido efectividad.

La basura,  advierte Meléndez, es el principal factor que hace que Managua sucumba ante las lluvias torrenciales, porque “en la medida en que depositamos plástico en las calles, eso se va convirtiendo en una trampa letal para la ciudad”.

A esto se suma que la infraestructura de drenaje actual no se corresponde con el crecimiento que ha tenido la ciudad, ya que no tienen capacidad para recibir la cantidad de agua que corre por los cauces y la superficie misma, combinada con la basura que se esparce junto a las corrientes.

Uno de los principales focos  de preocupación para Meléndez, es la subcuenca sur, donde hay un verdadero desorden, desde el punto de vista territorial, pues se liquida la cobertura verde y la cobertura boscosa, reduciendo las posibilidades de infiltración, se levantan muros y  se urbaniza desordenadamente.

Según la municipalidad, en Managua están identificados 65 puntos críticos, siendo los de mayor riesgo el barrio 18 de Mayo, Distrito V, donde aún hay población habitando en las cercanías del cauce, y Altagracia, en el Distrito III, que tiene nueve barrios que resultan con afectaciones cuando las lluvias sobrepasan los 70 milímetros.

Otro es Santa Rosa, Distrito IV, punto para  el cual este año se destinó C$1 millón para hacer un análisis de cara a formular un proyecto que dé respuesta al problema de las inundaciones.

El Distrito VII tiene más barrios vulnerables: diez en total, uno de estos es los Laureles Sur, donde se requiere hacer una obra de drenaje de aproximadamente 1 kilómetro para encausar las aguas.

Cinco barrios de la costa del lago de Managua también son áreas vulnerables, tales como los barrios Rubén Darío y Candelaria, aunque su riesgo depende de los niveles del lago.

En el caso del Distrito I está el barrio Jonathan González, además Mirna Ugarte y El Ayapal, en el Distrito II, en los cuales ya se desarrollan proyectos de drenaje.

Acciones de prevención
Entre las medidas de prevención de inundaciones, incluidas en el Plan Invierno,  destaca la inversión anual de C$20 millones para la limpieza de los 26 cauces que representan 145 kilómetros, además de 35 kilómetros de canaletas y 3,718  tragantes. La cantidad de desechos sólidos extraídos de los cauces,  hasta mayo, sumaban 6 mil toneladas.

Según el Plan de Inversión Anual municipal, después de su primera modificación, C$193 millones se destinan para obras propiamente de drenaje, incluyendo el cambio de las tapas de pozos de visita y tragantes.

También se trabaja en educación ambiental, programas y campañas, para lo cual la comuna  destina aproximadamente C$26 millones, incluyendo el aporte de la cooperación externa.

 

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