Velia Agurcia Rivas
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Las deficiencias auditivas y de lenguaje, representan un problema, al que de acuerdo a Natalia Popova, especialista en pedagogía con énfasis en audición y lenguaje de la Fundación Escúchame, las familias nicaragüenses no prestan la atención que deberían.

Popova, señala que es frecuente que cuando un niño de dos o tres años habla poco o nada, los padres “lo que dicen es ya va a hablar, está muy chiquito”. Sin embargo, asegura que en ocasiones, eso obedece a deficiencias que pueden afectar el desarrollo de los pequeños.

Según la pedagoga, en esa etapa el niño debe contar con al menos unas 300 unidades de lenguaje, es decir que debe ser capaz de formar frases sencillas. De lo contrario, esto puede ser una señal de que existe un problema que puede impedir su desempeño académico.

“Muchos de esos niños que no hablan bien o tardan en hablar o no hablan, o hablan muy mal tienen problemas de audición que jamás se han detectado. Aparentemente el niño oye, pero sí tiene un daño auditivo”, explica.

Señales
“Si el niño es sordo profundamente, la familia puede notarlo a los nueve meses de edad. Una alerta puede ser que no reaccionan al sonido, y cuando aparece el balbuceo pero se “apaga” muy rápido. Más o menos a esa edad, se puede tener alguna sospecha”, agrega.

Según estimaciones de Popova y un grupo de especialistas extranjeros, entre el 10 y 12% de los casos de deficiencia auditiva atendidos en el país son relacionados a la sordera profunda.

Atención gratuita
El próximo 13 de junio, la Fundación Escúchame reunirá a tres especialistas que atenderán a unos treinta niños de entre 2 y 7 años de forma gratuita.

Se trata de la primera Jornada de Valoración del Lenguaje y la Audición que incluye el examen de audiometría.