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De cinco proyectos emblemáticos de la Alcaldía de Managua, solo la obra de instalación de tuberías para drenaje en el barrio Jonathan González resultó con mayores afectaciones por la lluvia del martes, la cual repercutió en los habitantes del barrio.

Entre los daños en los proyectos, que aún no han sido cuantificados, destacan  las anegaciones y ruptura de tuberías. Además tres vehículos se hundieron en la vía.

Walter Espinoza, concejal del Partido Liberal Constitucionalista, comentó que solicitarán un informe a la municipalidad sobre la calidad del proyecto.

“Aquí hubo varios problemas. En primer lugar, se suponía que ya se había finalizado el tramo que baja del Hospital Militar hacia los semáforos de ENEL central, sin embargo la empresa subcontratada no compactó bien y lanzaron el asfalto sobre la pista y el resultado es un camión repartidor de una cervecería que quedó con una rueda hundida en la carretera”, indicó Espinoza.

Mientras tanto los vecinos aseguran que a eso de las 8:00 a.m. de ayer, en el carril de Norte a Sur de esa misma pista, un taxi se hundió en el lodo.

Cerca de ahí, un vehículo cisterna de la empresa constructora también quedó con las ruedas traseras totalmente hundidas en el lodo del recién tapado segmento de calle, que estaba a la  espera de recubrimiento asfáltico.

FALTA PREVENCIÓN
Por otra parte, el concejal señala que en período de invierno, la falta de acciones de prevención provocó el socavamiento en tres áreas que aún estaban descubiertas, por lo cual se rompieron tuberías, tanto de aguas negras como pluviales y de consumo humano.

“La naturaleza es impredecible. Dos casas quedaron a la orilla de un enorme hoyo y eso significa un enorme riesgo para estas familias,  porque una segunda lluvia podría hacerlas colapsar. En la otra esquina, por el desvío de la corriente,  hay un árbol que cayó sobre una casa”, comentó Espinoza.

Por su lado el concejal del PLI,  Alfredo Gutiérrez, puntualizó que la municipalidad debería mantener una constante supervisión de las obras y que se pedirá a la municipalidad cuentas sobre qué garantías da la empresa constructora por las pérdidas de la población y lo que representa en gastos para los contribuyentes.

“El proyecto es muy bueno y dimos nuestros votos para la aprobación presupuestaria de la obra, pero lo que se suponía que era la solución para aplacar las eternas anegaciones, resultó peor por la falta de previsión”, dijo Gutiérrez.

Otro de los proyectos de drenaje afectado es el realizado en la zona del Paseo Xolotlán, donde las tapas de manjol fueron lanzadas para arriba por la fuerza de las aguas. En el barrio Rubén Darío, a un costado del parque Candelaria, la zanja para la introducción de tuberías quedó anegada y la corriente socavó un metro debajo de tres casas, dejándolas en el aire, a punto de caer a un hueco de cinco metros de profundidad.

Los proyectos del barrio Mirna Ugarte, que tiene tuberías que bajan hasta el parque Las Piedrecitas, y el paso a desnivel de Rubenia,  no sufrieron daños significativos, solo afectaciones de muy poca importancia.

5.9 MILLONES de córdobas fueron destinados al proyecto del barrio Jonathan González.