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Servir a la comunidad es algo que nace, y el vivo ejemplo de esto es María Antonieta Zepeda, quien de sus 68 años de vida ha dedicado la mitad a las Damas Voluntarias de Cruz Roja Nicaragüense.

Ella fue partícipe de la Segunda Feria del Voluntariado y entre sus recuerdos están eventos relevantes como el huracán Juana, en 1988, el Mitch y el desastre por el deslave del volcán Casitas en 1998, también durante el maremoto de Masachapa en 1992, entre otros acontecimientos relevantes que han golpeado a Nicaragua.

“En el maremoto nos mandaron a recorrer la orilla del mar y miré cosas tan horribles, encontrando a las personas llorando porque el mar les arrancó a sus hijos de las manos o los cuerpos expulsados por la marea. Cosas que me impactaron porque uno se siente incapaz de poder remediar la situación”, expresó la voluntaria, quien asegura que lo será hasta que su cuerpo tenga fuerzas.

“Me integré a las Damas Voluntarias en el Programa de Madres Recién Alumbradas. Aquí estuve 20 años prestando servicio en los hospitales Vélez Paiz y Bertha Calderón, aunque siempre estuve presente a los llamados de Cruz Roja", comentó.

Zepeda participó en esta feria realizada ayer, donde  los voluntarios se juntaron para celebrar, compartir las lecciones aprendidas, las buenas prácticas y sobre todo para presentar la labor del voluntariado.

Auner Gracía, secretario ejecutivo de la Red de Voluntariado, señaló que la acción del voluntario salva vidas y cambia la realidad de las personas.

En total participaron 26 organizaciones a nivel nacional que conglomeran a 11 mil voluntarios.