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El transeúnte Ismael Morales caminaba confiado por el andén peatonal de la pista La Sabana, en las cercanías de la parada de buses de la colonia Américas 1, cuando por poco termina en el fondo de un tragante del sistema pluvial, que recién se había reparado y ahora estaba destrozado.

“Eso me ocurrió la semana pasada. Yo creyendo que estaba bien, pues ya lo habían reparado con todo y sus tapas, pero ahora fíjese que está quebrado. Difícilmente duró seis meses”, alegó Morales.

En un recorrido por pistas como la Carretera Norte, La Sabana, la Juan Pablo II y Larreynaga, se puede observar al menos 18 tragantes que fueron reparados, pero ahora están quebrados, algunos con las tapas que los recubren hundidas al fondo. También se ve el deterioro en  los semáforos de Plásticos Modernos, en las cercanías de Rotondas La Virgen y Bello Horizonte, entre otros.

Según el Plan de Inversión Anual del municipio de Managua 2016, se destinaron C$714,286 para las obras del “Plan de reemplazo e instalación de tapas de pozos de visita pluvial y rejilla en tragantes” a realizarse en los siete distritos de la capital.

El concejal del Partido Liberal Constitucionalista, Walter Espinoza, señaló que es lastimoso que la inversión no se haya maximizado y se esté dañando con facilidad, dado que aparentemente el material de concreto y las varillas de metal con que se construyen no son los más idóneos.

“Pero no solo es eso. Hay gente que utiliza el material metálico de las tapas y las destruyen para extraerlo. También con la limpieza de tragantes los obreros municipales no tienen reparos de cómo quitar y poner las tapas, por lo que terminan dañándolas. Eso es algo que yo he visto”, dijo el concejal Espinoza.

Destacó que este es un tema muy sentido por la población por el peligro que representa la falta de tapas. Con las tapas en buen estado se evita que la población, adultos mayores y en especial personas no videntes , terminen cayendo en estos huecos que se encuentran en cada andén peatonal de la capital.

Para el arquitecto y urbanista Romer Altamirano, los daños a estas áreas pueden ser multicausales.

“Por una parte está la suciedad y la fuerza de las aguas, cuando hay invierno fuerte, que puede suspenderlas hacia arriba por la presión de la corriente. Así mismo está el material que se usa, el cual debe tener mayor fortaleza en las zonas de mayor tráfico, pues los vehículos pueden terminar por encima de la cuneta”, alegó el arquitecto Altamirano.

Señaló que el espacio de las viejas calles no es óptimo para vehículos de carga, en especial las rastras, un tipo de transporte que por las toneladas que portan, dañan continuamente las calles al montarse sobre las cunetas y andenes.

De la destrucción de las tapas de tragantes en carretera norte dan fe los trabajadores ambulantes de ese punto, señalando que la rastra de un tráiler quebró una tapa y días después otro de estos vehículos pesados la terminó de destrozar en menos de un mes de haber sido instalada. Esta era la segunda vez que se instalaba la tapa.

Entre las propuestas del urbanista está hacer un estudio del tráfico y el tipo de tragante a instalar, además de la calidad de los materiales a utilizar. Por otra parte, la municipalidad está en obras de ampliación de calles, algo que podría aumentar la durabilidad de estas obras.

Según la propuesta del Plan de Inversión Anual para el 2017, el presupuesto para la reconstrucción de tragantes es de C$428,571. A esto se agrega el  proyecto de plan de reemplazo e instalación de tapas de pozos de visita pluvial y rejillas de tragantes, III etapa, que es de C$714,285.