•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

A un año de la masacre de Matapalo, Costa Rica, donde una familia fue asesinada por Michael Adrián Salmerón, sentenciado a 183 años de prisión por la justicia nicaragüense,  las heridas que  dejó el crimen de tres niños y dos adultos están distantes de cicatrizar.

Esto porque las niñas sobrevivientes no podrán quedarse con la familia de su mamá, Yeimmy Jessica Durán Guerra, así lo determinó el Patronato Nacional de Infancia (PANI).

La detalles de la batalla legal que  Ana Rosa García, abuela materna de las niñas, libra en Costa Rica con el PANI fue noticia de primera plana en el diario La Nación de ese país.

La decisión de no permitir que las niñas que sobrevivieron a la masacre no se queden con su familia materna fue tomada por las autoridades del PANI, después de investigar a los parientes que tienen para ver si alguno reunía las condiciones adecuadas para quedarse con la custodia de las pequeñas.

Elizabeth Ballestero, gerente técnica del PANI, en declaraciones a ese rotativo dijo que los parientes que se ofrecieron para hacerse cargos de las niñas no tiene las condiciones para tenerlas.

Las sobrevivientes de la masacre son: una niña de cuatro años, quien quedó con múltiples heridas y un grave trauma. La otra víctima  es un bebé que tenía seis meses, a quien el criminal no agredió por tratarse de su hija, que procreó con Yeimy Durán Guerra, una de las cinco víctimas mortales.

Las otras personas asesinadas son el estadounidense Dirk  Bounchamp, pareja de Yeimy Durán García,  dos niñas de 6 y 12 años, además de un niño de 8 años. Los cuerpos sin vida fueron descubiertos en estado de descomposición cinco días después de la masacre.

Michael Adrián Salmerón, autor confeso de los crímenes, fue juzgado en Nicaragua  después que huyó de Costa Rica.

En  el proceso este país pidió la extradición de Salmerón, pero la Corte Suprema de Justicia la denegó por estar prohibida la extradición de los nacionales.