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Obreros municipales dedicados a la limpieza de los cauces de Managua señalan que la gente no aprende y siguen lanzando desperdicios a los canales para el transporte del agua pluvial.

“Mire qué cochinada, el mal olor que se siente. Ahí se pueden ver colchones, pedazos de sillas, ramas, basura de todo tipo. A veces nos encontramos animales muertos”, comentó uno de los obreros.

Destacó que, en lo que va de la jornada de limpieza de cauces que inició el mes pasado, han limpiado los cauces 31 de Diciembre, el del Conchita Palacios, de Villa Venezuela y en estos momentos trabajan en el de Bello Horizonte. Los obreros destacaron que esta es una labor de nunca acabar porque la gente no aprende.

El ciudadano Denis Rojas, habitante del barrio Domitila Lugo, señaló que para él la gente cochina es un dolor de cabeza, porque su casa queda a la orilla del cauce y por llamarles la atención hasta con machetes lo han amenazado.

“Imagínese que la recolección de basura viene tres veces a la semana, pero la gente prefiere venir a lanzar la basura al cauce. Este es un puente que sirve de cruce entre el Domitila Lugo y la colonia Pedro Joaquín Chamorro, y los mismos que diario cruzan por aquí, esos mismos lanzan basura. Es un hedor insoportable y desgraciadamente mi casa queda a la orilla”, alegó Rojas.

Pidió a la municipalidad que busquen cómo recubrir el cauce, ya que es la única manera para que los “cochinos” dejen de lanzar los desperdicios al canal.

“También acá se han instalado salidas para las tuberías de aguas negras y este cauce envía sus aguas al lago.

Entonces de qué sirve que pongan una planta de tratamiento de las aguas, si por aquí y en otros lugares se lanzan aguas putrefactas”, dijo Rojas.

En promedio 80,000 toneladas de sedimentos y basura son extraídos de 60 kilómetros de cauces, además de micropresas y canaletas de la capital.