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Respetar la integridad de los árboles centenarios, hacer un inventario de los árboles históricos de la capital y adecuarlos  a la infraestructura urbana son parte de las recomendaciones de entendidos en la materia, que consideraron inadecuada la destrucción de un centenario árbol de hule, para dar lugar a la ampliación de la pista y la construcción del paso a desnivel Las Piedrecitas.

Uno de los primeros en denunciar lo que él llamó “arboricidio”, fue el director del Boletín Ecológico, el licenciado David Quintana, quien destacó que hizo una petición a la municipalidad para que no se cortara el mencionado árbol, que es parte de los 17 árboles que fueron talados en el área del proyecto.

“Este árbol es mencionado por el científico Jaime Íncer Barquero en su "Geografía de Nicaragua", señalado como el árbol pintoresco al frente del hospital Fernando Vélez Paiz, que  ahora es la Central de Ambulancias. En otros textos hay comentarios sobre este árbol, incluso durante el Gobierno de Zelaya. Se le calcula una edad de 125 años”, indicó Quintana.

El director del Boletín Ecológico, miembro de la Red de Comunicación Ambiental, consideró que la tala del árbol histórico es una lástima y con antelación hizo una petición para que no lo tocaran, pero le hicieron caso omiso. 

Para el concejal municipal capitalino del Partido Liberal Independiente, Alfredo Gutiérrez, esto fue un crimen ambiental, en especial viniendo de la Alcaldía de Managua, ya que son los desarrolladores del proyecto del paso a desnivel que se construye en lo que antes fueron los semáforos de Las Piedrecitas.

“Creo que se debe hacer una investigación sobre quién dio la orden de talar el árbol, pero también debe crearse una política de conservación de la cobertura vegetal de la capital y crear un inventario que permita identificar su edad e importancia”, dijo Gutiérrez.

Según la Ordenanza Municipal nº 01-2013 sobre Daños y multas ambientales en el municipio de Managua, para realizar la poda o corte de un árbol, debe hacerse la solicitud de la inspección. Posteriormente, los inspectores ambientales remiten el caso al departamento de Seguimiento Ambiental y ellos revaloran el dictamen ambiental para la realización del monitoreo. Luego de la inspección, la autoridad remitirá el aval forestal con la autorización o no para que proceda la poda del árbol.

El biólogo y ambientalista Julio Sánchez, señaló que la destrucción de las áreas verdes tiene que ver con la falta de ordenamiento territorial y la falta de planificación municipal que está afectando seriamente las indispensables áreas arborizadas.

“No solo se está debilitando las áreas boscosas de la cuenca sur de Managua, también a lo interno. En otros países se están desarrollando las ciudades ecológicas o verdes, para hacerle frente a los efectos del cambio climático, que es un evento natural agresivo y sistemático. En esto, la arborización tienen gran valor”, dijo Sánchez.

Explicó que la urbanización no es enemiga del medioambiente y actualmente la arquitectura cada vez hace más diseños donde las estructuras se adaptan al entorno, haciendo que la naturaleza sea parte del diseño.

“En el caso de árboles centenarios, tienen mucha historia. Dejar un espacio con un árbol entre la estructura le da incluso un aspecto curioso y exalta la obra, sin embargo nuestra arquitectura no considera esto”, indicó Sánchez, recordando que en medio de la ciudad no hay muchos árboles centenarios, habiendo varios, entre estos en la colonia Centroamérica y en la zona de Tiscapa.

El biólogo comentó que los árboles, además de dar un bonito paisaje, reducen la temperatura, purifican el ambiente, reducen la posibilidad de deslizamientos de tierra, retienen las corrientes de agua en invierno, absorben el viento fuerte con lo que se evitan daños en las casas y sus raíces permiten la cosecha de agua.

“Con los enormes gastos en ampliación y mantenimiento de la red de drenaje pluvial de Managua, se podría compensar cualquier daño si esos fondos mejor se invirtiera en la arborización de la cuenca sur”, alegó Sánchez.

Por otra parte, el biólogo y ambientalista destacó que actualmente le preocupan los diseños de los nuevos centros comerciales que se ven totalmente áridos, por un diseño que no da importancia a la cobertura vegetal. 

Según los estudios del informe para el proyecto del Plan Maestro de Desarrollo Urbano de la ciudad de Managua, la capital lleva un ritmo promedio de 312 hectáreas por año y su expansión incluye construcción de infraestructuras y frontera agrícola, adentrándose en 893 hectáreas de las 10,280 catalogadas como áreas protegidas.