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Los 1.5 millones de dólares que acumuló  el comerciante Santos Bravo  Gómez, fortuna por la cual su hijo Nahum Bravo Tórrez lo mató, se ha convertido en una especie de herencia maldita.

En el crimen que estremeció al país, Nahúm y Jairo Josué “El pelón” Ugarte, también asesinaron a Rosibel Murillo Luna y a Lucía Bravo Murillo ((madrastra y hermana de Nahúm, respectivamente).

A dos años del triple crimen la casa donde ocurrió la masacre todavía no ha podido ser vendida por sus herederos, Abner Bravo, hijo mayor de Santos Bravo Tórrez, y Jonathan Bravo Torrez.

Durante los 24 meses que han transcurrido después del crimen, Abner Bravo ha tenido que ingresar al hospital psiquiátrico deprimido por la tragedia y  porque un abogado se le quedó con US$32,000.

Además José Adán Murillo, hermano de  Rosibel Murillo, una de las víctimas del triple crimen, murió hace un año esperando ser indemnizado por el asesinato de su consanguínea.

Pero eso no es todo, el abogado  Álvaro  García asegura que de los  1.5 millones de dólares que dejó como fortuna Santos Bravo Gómez, 225,000 dólares (15%)  le pertenecen a él.

Esto porque el litigante afirma  que Abner Bravo y Jonathan Bravo Tórrez, herederos del comerciante, le deben ese dinero por  servicios profesionales que les brindó para sacar el dinero que  su padre dejó en certificados bancarios.

Desglose de la fortuna

Al momento de producirse el triple asesinato, Santos Bravo tenía US$10,000 en cuenta corriente en una entidad bancaria local y US$256,000 en un certificado de depósito, detalló el abogado García, quien hizo la escritura de declaratoria de heredero.

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García estima que en joyas, vehículos, motos y mercadería, que había donde funcionaba un negocio de venta de lubricantes, había otros 250,000 dólares que junto con el dinero se repartieron Jonathan y  Abner Bravo.

El bien de mayor valor heredado por Santos Bravo Gómez es la casa donde ocurrió la masacre y donde las tres víctimas permanecieron semienterradas  diez días hasta que se descubrieron los cadáveres, y que está valorada en un millón de dólares, según García.

Abner Bravo sostiene que la propiedad tiene un valor de tres millones de dólares, pero para “rematarla” lo menos que estaría aceptando son 1.3 millones de dólares.

Los hechos

El 26 de marzo de 2015 Nahum Bravo con la participación de  Jairo Josué Ugarte, alias “el Pelón”, mató uno a uno a los  tres miembros de su familia, según la fría confesión que hizo ante la autoridad judicial.

Nahum relató ante el juez Cuarto Distrito Penal de Juicio de la capital,  Carlos Silva Pedroza, que primera víctima en ser ejecutada fue su hermana Lucía Bravo Murillo, a quien le quitaron la vida de múltiples cuchilladas.

Después le quitaron la vida a su padre Santos Bravo Gómez. Primeramente, Jairo Ugarte le golpeó en la cabeza con un bate y para rematarlo lo asfixiaron  poniéndole bridas en el cuello.

La última en ser asesinada fue Rosibel Murillo, a quien golpearon con un tubo de metal  en la cabeza hasta quitarle la vida, según el relato de Nahum, quien después junto con “el Pelón” lanzó los tres cadáveres en una fosa que era utilizada para el cambio de aceite para vehículos.

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Después de ejecutado el triple crimen, Nahum compró arena y contrató a sus vecinos Gabriel Angulo y Erick Blandón, para que tapara la fosa con tierra el primero y el segundo limpiara la sangre.

Durante los diez días que Nahum mantuvo oculto el triple crimen, estuvo “veraneando” con sus amigos y pareja, sobre la fosa donde enterró los tres cadáveres puso una piscina y música a alto volumen.