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En 2017 cumple 72 años, pero Óscar José Ruiz Rivera, mejor conocido como el Cacique Mayor, y por que por razones de salud el año pasado dijo que ya no podría bailarle al santo patrono de los managuas, sin embargo quiere retomar su traje para participar en la tradición religiosa con más de un siglo de vigencia. 

“No estoy en un cien por ciento normal, pero estoy 75% mejor, que el año pasado. La neumonía que me afectó desde el 7 de julio al 10 de agosto del 2016 me fregó, porque pasó aunque me dejó con problemas del pulmón derecho y mientras tengo eso padezco de cansancio”, alega este personaje, que por 51 años con su baile acompañó a la diminuta imagen del santo patrono de Managua desde Las Sierritas hasta la iglesia de Santo Domingo en la capital.

Ruiz comentó que ya mandó a avisar a la alcaldesa de Managua, Daysi Torres, que ya él está recuperado pero todavía no recibe respuesta, por lo cual redactará una carta solicitando el patrocinio que la municipalidad le ha otorgado anualmente.

“Yo no puedo moverme sin ese patrocinio. Yo pago el alquiler de una camioneta, pago los tamborileros y le doy ayuda económica a los que llevo en el cordón de seguridad”, alegó el tradicionalista, quien dijo que no tiene fondos para todo eso.

Esto lo cuenta mientras descansa en su diminuta casa, de apenas cuatro metros de ancho. Su pequeña salita está tapizada de cuadros de reconocimientos por su labor de tradicionalista y fotos con otros personajes folclóricos y los alcaldes del momento. En lo alto está un reloj alargado, al cual le insertó en su interior una imagen de Santo Domingo.

“Los médicos me dijeron que no estaba apto para salir, pero me puse el traje y el 10 de agosto en la subida del santo me fui para ir a dejar a la estatua, sin embargo no pude más y me faltó la respiración. Llegué hasta el colegio de Cristo Rey y no pude continuar más”, comentó. 

Recién salido del hospital, el 12 de agosto, el día de su cumpleaños, la alcaldesa lo visitó, pero  luego no ha vuelto a verla.

Al momento que El Nuevo Diario lo entrevistó, Rivera estaba probando el amplificador y el parlante que utiliza durante la procesión. También tenía el atuendo en la silla: su taparrabos, pulseras, un manto de piel de tigrillo, collares, su arco, flecha y el clásico penacho de coloridas plumas de lapa.

Prepara su traje

Comentó que año con año necesita reponer algunas plumas del penacho y está practicando su baile, en su reducido patio donde difícilmente alcanza el lavadero.

“Soy un tradicionalista que empezó desde los 19 años a bailarle al santo y continuaré hasta que el santo y Jesús me den fuerzas. Si ellos me dicen que no salga, no salgo. No iré en contra de la voluntad del Señor”, aseguró Ruiz, que en las fiestas agostinas participó primero como indio salvaje y en agosto de 1965 subió al rango de Cacique Mayor, relevando a Santos Campo, quien empezó la tradición en 1925.

Dijo estar resentido porque prácticamente está en el abandono, nadie lo visita, ni la delegada municipal del Distrito II que antes lo hacía, ni representantes del Instituto de Cultura, ni del Comité de Cargadores de Las Sierritas de Santo Domingo, a los que él también pertenece.

“Cuando caí en cama solo el padre Boanerges Rubén Carballo Madrigal me llegó a visitar al hospital,  nada más. Y después nadie”, señaló recordando que uno de sus pocos amigos fue Lisímaco Chávez, el “torólogo”, que se destacó por crear la “vela del barco”, quien falleció a los 77 años.

Por su parte Reynaldo Guzmán, presidente de Cargadores de Las Sierritas, dijo que Ruiz es un patrimonio de las fiestas agostinas, quien señaló que en estos momentos están desarrollando actividades previas a la fecha de salida de la diminuta imagen de Santo Domingo de Guzmán, de la iglesia de Las Sierritas de Managua.

Indicó que ya comenzaron a bailar con el “mocito”, que es una réplica que recorre las diez comunidades de Las Sierritas de Santo Domingo. Actividad previa a la fiesta mayor que se hace con el santo original, al cual le baila el Cacique Mayor.

“Desde el 11 de febrero venimos preparando y estamos peregrinando desde ahorita con el mocito con su punto de cierre el 20 de julio, y se guarda para continuar las festividades con la primera imagen del patrono”, dijo Guzmán, señalando que han peregrinado a la comarca de Los Membreños y San Isidro de la Cruz Verde, donde no se trata solo de bailar, sino también de dar testimonio sobre la fe religiosa.

El mocito recorrerá 55 barrios capitalinos, haciendo visitas a personas que no pueden participar en las festividades mayores.

La imagen de Santo Domingo de Guzmán mide tan solo 20 centímetros y fue encontrada por el campesino Vicente Aburto, en Las Sierritas de Managua. La tradición este año cumplirá 132 años.