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Vecinos del barrio Jonathan González, ubicados de la esquina del Pricemart 2 cuadras al sur y una al este, se quejaron de los problemas de circulación y de contaminación que causa una montaña de escombros producto de un proyecto municipal de repación de carreteras.

“Es increíble que dejaran esa montaña de escombros propiamente en la entrada del colegio Dejad los Niños Vengan a Mí. Desde marzo esto quedó así”, alega el vecino Juan Carlos Avilés, destacando que además de los escombros, vecinos inescrupulosos han comenzado a poner su basura en ese punto.

Por otra parte, Avilés se quejó por las falta de señalización frente al colegio, donde algunos conductores pasan a toda velocidad y ya se han registrado varios accidentes, cuando salen los alumnos del colegio.

El proyecto era la construcción en concreto hidráulico de las calles aledañas al colegio, además de otra cuadra cercana, pero el proyecto no finalizó. Actualmente parte de la maquinaria aún se mantiene en el lugar, reguardada por vigilantes.

Proyecto inconcluso

El proyecto se trataba de la construcción de cinco calles en concreto hidráulico en ese barrio, con su respectivo sistema de drenaje pluvial y andenes en 515 metros lineales, del cual aproximadamente quedaron pendientes de construir 343 metros lineales.

Sebastiana Alemán, quien habita en la parte trasera del colegio, dijo que también los constructores dejaron escombros tanto al frente del colegio como al final de su calle, donde alguna gente ahora lo tiene como botadero, sin embargo el camión recolector no se lleva la basura y esta se acumula.

“El problema es que los constructores se fueron, supuestamente por falta de presupuesto, y dejaron la calle sin terminar, además no hicieron las tapas de los nuevos tragantes y cuando llueve los chavalos se meten en los huecos. Algo que es muy peligroso porque se los puede chupar”, comentó la señora Alemán, quien dijo que se necesita la calle y pidió que la terminen.

Otras afectada es la señora Rosibel Quintero, quien se quejó por el charco que se empoza frente a su vivienda.

“Dejaron esto sin terminar y a mí me comen los zancudos, además como rasparon parte de la calle me dejaron descubierta la parte baja del muro y cuando llueve el agua lo socava. Aquí se hace el gran charco y la gente no puede ni pasar”, alegó Quintero.

En el caso de Cruz Balladares, como la maquinaria dejó el trabajo a “medio palo” con las lluvias el agua se mete y se le inunda la casa. Además alega que durante la construcción le destruyeron la caja de registro del agua potable y no la repararon.