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Lo que hace ochenta años atrás era un cruce de cauces entre predios montosos, hoy hierve de gente desde la madrugada hasta pasada las cinco de la tarde. El Gancho de Caminos es un punto de referencia histórico, comercial y religioso.

El lugar es punto obligatorio de 16 rutas urbanas, de las 23 que llegan hasta el mercado. Además cuenta con dos terminales de buses provenientes de los departamentos de León, Masaya y Carazo, que llevan gente a una zona en la que laboran 20,000 comerciantes fijos y 2,000 ambulantes, con 140,000 visitantes al día, según cifras de la Asociación de Comerciantes de Mercados de Nicaragua (Acmnic).

Denis Meléndez, representante de la Mesa Nacional para la Gestión de Riesgo, rememora que el Gancho de Caminos desde hace aproximadamente 70 años era la puerta de la antigua capital, siendo la entrada de la zona sureste.

“En realidad era la confluencia de los cauces que bajan de Santo Domingo y el de Las Jagüitas. Con el tiempo la erosión hizo el camino y este era utilizado por los campesinos que bajaban a la capital. Propiamente al mercadito de ese entonces”, señala Meléndez.

Según el documento de Iván Rivera Méndez denominado “Mercado Oriental: de la nada a la grandeza”, publicado por la Alcaldía de Managua en su colección “Memorias de mi Barrio”, para 1931 se tiene referencia del movimiento comercial bajo un ceibo y junto a él un molino donde confluían las carretas de las Sierritas,  Ticuantepe, Las Jagüitas, Jocote Dulce, Esquipulas y de Línea de Fuego, trayendo frutas, verduras y granos básicos.

La historia

Con la urbanización y la calzada de las calles de la capital en la década de 1950 ya no se permitía la entrada de las carretas de ruedas de madera con forro de metal. Por eso estas se quedaban a un costado del hoy denominado  Gancho de Caminos, donde era el tope y zona de descargue de la vía de tierra rodeado de campos montosos. 

Para el traslado de los vegetales llegaban los carretones de mano que transportaban la mercadería a un naciente mercado ubicado a tres cuadras. El ceibo y el molino posteriormente fueron sustituidos por el primero de los galerones del mercado Oriental. 

Otra razón por la cual no entraban las carretas cargadas de granos y frutas era para que la zona de ventas no se contaminara con los excrementos de los caballos que halaban los carretones. 

Así los cauces se transformaron en caminos de tierra. Posteriormente fueron pavimentados y para darle protección al mercado se construyó una caja  de drenaje que absorbiera y desviara las aguas pluviales de Las Sierritas de Santo Domingo y Las Jagüitas hacia el lago.

Punto religioso

Otro aspecto significativo de ese punto es su perfil religioso con la bajada del santo patrono de los managuas: Santo Domingo de Guzmán, que originalmente era cargado en hombros acompañado por los caballistas campesinos de Las Sierritas.

“La importancia del Gancho de Caminos no solo es económico, sino también religioso, ya que el santo atraviesa el mercado hasta la parroquia de Santo Domingo en el barrio capitalino del mismo nombre“, explica Meléndez.

José Alarcón, conocido también como “Chepe Largo”, presidente del Comité Tradicionalista de Cargadores de Managua, comenta que en la tradición, el Gancho de Caminos es un punto notable, donde hasta se le construye un arco de madera. 

Explicó que en ese lugar el santo sube al “Barco”, y aunque las calles ahora están pavimentadas, la tradición de ingresar a la ciudad se simboliza en ese punto.

“Ahora voy a cumplir 60 años, pero desde los quince años comencé a presenciar la tradición de Santo Domingo de Guzmán.  Ahora por los comercios,  el Oriental es impenetrable del Gancho de Caminos hacia el oeste hasta El Novillo, los comerciantes respetan la tradición”, alega Alarcón, quien recuerda que originalmente esa era la entrada a Managua y donde las carretas doblaban y se quedaban a una cuadra, en la zona donde hoy es La Caimana.

Se calcula que el mercado Oriental era de dos manzanas a inicios de la década de 1970 y comienza su expansión tras el terremoto de 1972, cuando los comerciantes invadieron los barrios Buenos Aires, Los Ángeles, El Calvario, entre otros.

Comercio 

Posteriormente se magnifica con la compactación de los trabajadores del Estado al inicio de las década de 1990, cuando el comercio se toma las calles, pero increíblemente el Gancho de Caminos no ha sido absorbido en su totalidad.

“Eso tiene que ver con una estrategia de los mismos comerciantes, pues necesitan que los compradores tengan un punto cercano de entrada y el Gancho de Caminos es la puerta grande del mercado”, destacó Meléndez, quien considera importante los planes municipales de apertura de calles, para la seguridad de los comerciantes y comodidad de los compradores.

“Creo que la construcción del nuevo galerón, donde originalmente comenzó el mercado, será referencia para cambios importantes que será conveniente para los mismos comerciantes”, dijo el representante de la Mesa de Gestión de Riesgos.

El viernes por la noche en la parte trasera de la Estación I de la Policía Nacional, comenzaron a establecerse las condiciones para el traslados de los comerciantes que darán paso al ingreso de la maquinaria para la construcción del nuevo galerón del Oriental.