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Gregori Florin, ciudadano rumano de 59 años, fue declarado culpable por el delito de robo agravado con fuerza en las cosas y falsificación de moneda. El Ministerio Público aseguró que Florin falsificó, entre el 28 y 29 de abril de este año, al menos, 84 cuentas de tarjetas de crédito y robó la información de 90. 

La entidad nacional bancaria perjudicada tuvo una pérdida de más de 500 mil córdobas y 9 mil dólares. La juez del Segundo Juzgado de Juicio, Irma Laguna, encontró culpable al extranjero, luego de que el Ministerio Público presentara pruebas materiales y hasta videos de cámaras de seguridad. 

Según la acusación, Florin en compañía de otros dos extranjeros, actualmente prófugos, instalaron una cámara de video inalámbrica dentro de la caseta donde se encuentra el cajero automático en Chinandega, con el fin de grabar el código pin de los usuarios.

También conectaron al cable de red que se encuentra en la parte de atrás del cajero un dispositivo conocido como Sniffer o grabador de tarjetas, que tenía como función grabar la información de la tarjeta de crédito.  

Miles de córdobas

De esta manera supuestamente Florin sustrajo de las 84 tarjetas clonadas 580,469.85 córdobas y US$ 9,803.32.

La información de algunas tarjetas fueron enviadas a Bulgaria y Perú, detalló la Fiscalía, cuyos datos eran devueltos en tarjetas blancas con bandas magnéticas y esa era una de las formas en que clonaron dichos documentos. 

La Fiscalía pidió la pena máxima de 6 años por robo agravado y 6 por falsificación de moneda, más 800 días de multas. La jueza Laguna dejó para el próximo 7 de agosto el debate de pena. 

El abogado defensor del rumano, Héctor Cárdenas, aseguró que no existen agravantes en los delitos que se imponen a su defendido, por lo que pidió la pena mínima de 3 años de prisión por el robo agravado y la falsificación de moneda.