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Guillermo Quintero,  el Cacique en muletas 40 años, 27 de bailar

En medio de la multitud vibrante que participa de los recorridos de Santo Domingo de Guzmán, bajo sol y bajo lluvia destaca un personaje que capta poderosamente la atención de cualquiera, debido a su devoción, entrega y, sobretodo, sacrificio.  Sostenido por sus muletas y corriendo el riesgo de ser arrollado por la multitud debido a su bajísima estatura, Guillermo Quintero, del barrio San José Oriental, le baila a Santo Domingo de Guzmán vestido como un cacique. Lo realiza desde hace 27 años.

Fervor religioso en las calles con salida de “Minguito”​

La fe por el conocido como santo patrono de Managua se la inculcaron sus padres, quienes ofrecieron vestirlo de cacique en las fiestas a cambio de que fuera un hombre saludable. 
Guillermo Zamora ahora no cuenta con el apoyo de nadie para pagar su promesa. Desde mayo se dedica a pedir en las calles y repara aparatos electrónicos como radios para reunir los 7,000 córdobas que le cuesta el traje. 

Vestirse como un cacique le toma una hora y no le pide ayuda a nadie. Le gusta ser un hombre independiente. Con dinero o sin dinero, Guillermo asegura ser un hombre de fe y por eso pide milagros. Este año espera obtener un empleo fijo para mejorar su calidad de vida.

“Gracias a Dios no estoy enfermo de nada. Solo quiero ser más independiente, trabajar fijo, seguir con salud y mi fe en  Santo Domingo de Guzmán”, dice

Felipa Gaitán, y su último pedido a Minguito 73 años, 45 años de bailarle vestida de indita

Este año doña Felipa Gaitán tiene un nuevo pedido para Santo Domingo de Guzmán y dice tener la fe para que el milagro se haga realidad. Su pequeña nieta de dos años está a punto de irse de su casa. 

Por eso el pasado 1 de agosto se levantó desde las 3:00 a.m., se bañó; y vistió de inditas a tres de sus nietas. A sus 73 años tomó un taxi desde el barrio Walter Ferreti, de Managua, y se fue hasta Las Sierritas para bailarle a Santo Domingo de Guzmán como lo ha hecho durante 45 años consecutivos. 

A su edad un recorrido de 10 kilómetros desde Las Sierritas hasta el barrio 19  de Julio resulta agotador, “pero Santo Domingo me da la fuerza”, afirma mientras desempaca una fotografía envuelta en una bolsa que sacó de entre sus pechos. En la fotografía está su nieta de dos años. “Santo Domingo y ella (señala la foto), son los que me dan la fuerza”, reafirma. 

Miles de devotos salen a la calles de Managua a celebrar a Santo Domingo

Su hijo y su nuera están en pleno proceso de separación y la mamá de la menor ya abandonó la casa de Felipa Gaitán, pero su nieta sigue viviendo con ella. “Me la ha querido quitar, pero ya se está calmando a como se lo he estado pidiendo a mi Santo Domingo. Estamos tratando de llegar a un arreglo para que la niña se quede en la casa con la familia de su papá”, cuenta esta fiel devota mientras avanza al son de marimba entre miles de promesantes que al igual que ella tienen algo que pedir o algo que agradecer, por la intercesión de Santo Domingo de Guzmán.

Para poder culminar el recorrido, hace pausas cada 15 minutos y toma agua constantemente. Pero Felipa Gaitán no solo tiene favores que pedir, sino muchos que agradecer. Hace 28 años cuenta que fue operada de la vesícula y ese año pensó que no podría bailar. 

Una vez más con fe hacia Minguito le pedí que me ayudara a salir bien y así fue, desde entonces no me he vuelto a enfermar”.

Bailarle a Minguito resulta caro para una señora como Felipa, cuyos ingresos dependen de la venta de algodones de azúcar, pero todos los años estrena un vestido que, según dice, le cuestan entre 800 y 1,000 córdobas. 

Admirada imagen de Santo Domingo recorre calles de Managua

“Pero no importa cuánto tenga que gastar. Promesa es promesa y al final es más lo que tengo que agradecer”, asegura. 

Rafael Rocha, y la promesa que le salvó la vida  50 años, 32 años de bailarle como “vaquita” 

En 1985 Rafael Rocha tenía 18 años. Eran los tiempos del Servicio Militar en Nicaragua, y él no quería ir a la montaña. “No me sentía capaz y siempre dije que ahí seguro me iba morir”. Entonces decidió pedir un milagro. 

Santo Domingo de Guzmán fue el elegido para hacer llegar su súplica a quien dice le realizó el milagro: Dios. “Yo le dije a Santo Domingo de Guzmán, que si me dejaban sirviendo en Managua en el Estado Mayor del Ejército, le iba bailar año con año los 1, 4 y 10 de agosto en su fiesta patronal de iglesia a iglesia”, relata este promesante originario del barrio Monseñor Lezcano, de Managua. 

Desde entonces no ha dejado de pagar su promesa, y durante los recorridos de la imagen de Minguito en Managua siempre baila vestido con una “vaquita” tradicional de Santo Domingo de Guzmán.   

En estos días festivos preparar su traje no es una tarea fácil. Debe invertir dinero y tiempo. Lo elabora él mismo a mano en un lapso de tres horas, y el atuendo completo le cuesta C$3,000.

Desde entonces su fe por Santo Domingo ha venido en aumento. Le atribuye al menos 10 milagros más entre sanaciones de familiares y amistades; y no duda en pedir más porque “con fe todo es posible”, Rocha antes de seguir bailando.

René Zamora, el Cacique menor 36 años, 16 de bailar vestido como cacique 

Desde que cumplió un año su mamá lo vestía como indio y lo llevaba a bailarle a Santo Domingo de Guzmán. Ella había ofrecido llevarlo todos los años a cambio de tener un embarazo sin complicaciones. Pero desde hace 16 años René Zamora, habitante del barrio Gertrudis Arias, de Managua, decidió darle un singular giro a la forma de pagar la promesa de su mamá. La inspiración se la dio Óscar Ruiz, el reconocido tradicionalista de las fiestas de Managua, el Cacique Mayor. “Yo lo veía a él y me gustaba la forma de vivir su devoción. A los 16 años decidí bailarle al santo vestido como cacique”. 

Zamora se autodenomina como “el Cacique Menor” porque sueña, dice, con ser el reemplazo de don Óscar Ruiz, quien en los últimos dos años ha presentado problemas de salud que lo han llevado a considerar dejar de bailar, y buscar otra forma de pagar su promesa. Entre los milagros que René Zamora le atribuye a Santo Domingo de Guzmán está el haber sobrevivido a una cirugía en su cabeza, luego de sufrir un accidente de tránsito en Chinandega, hace 13 años.

Zamora hace el recorrido completo los 1, 4 y 10 de agosto cada año. Son recorridos cansados que se extienden por más de 12 horas.

Gasta al menos 8,000 córdobas, difíciles de conseguir para un hombre vendedor y padre de tres hijos.

Con todo lo que conlleva ser un cacique en las fiestas de Managua, para René Zamora “esta es una devoción que me heredó mi madre y a la que ya le tomé sabor, se volvió personal y no la pienso dejar”.