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¿Qué tienen en común Óscar Bayardo Rivas, Martina Bermúdez y José Rodríguez? Que su última morada están en un camposanto abandonado y son vecinos de un grupo de aproximadamente 200 tumbas cubiertas por monte y  enredaderas en la comunidad de Las Jagüitas.

Los pobladores de los alrededores señalan que este campo es un cementerio privado de casi ½ manzana, pero lo único que lo separa de la comunidad y de la vía es un viejo alambrado que en algunas partes está roto, por lo que en algunos patios colindan las cruces. 

El vecindario negó conocer el nombre de este cementerio privado, y unas pocas personas lo identificaron como el “Descanso Eterno”, ubicado del mojón de Las Jagüitas, 3 cuadras al norte.

Mauricio Urbina, quien habita a dos cuadras, comenta que el cementerio comenzó a funcionar desde hace 17 años, el propietario vende los lotes, pero vive en otro barrio.

Para María Teresa Obando, quien tiene el camposanto frente a su casa, es terrible ese predio montoso que acumula hasta serpientes y donde se refugian vagos.

“Yo no permitiría que me metan ahí (el día de su muerte), fíjese que eso está en total abandono y muchos de los familiares parece que ahí tiran a sus difuntos y los dan por olvidados. Además nadie cuida y está puro monte”, comentó la señora Obando, quien dijo desconocer quién es el propietario del lote, y señaló que por falta de cuido los chatarreros llegan ahí, destrozan las cruces o los arreglos de metal para venderlos y los delincuentes saquean las tumbas porque no hay quien cuide.

Gabriela Oporta dijo tener una década viviendo al lado del cementerio y no tener temor a los muertos.

“A los que les tengo miedo es a los vivos, porque ahí se meten los delincuentes, se nos meten a robar y ahí donde se refugian después de los asaltos en la calle y se mantienen fumando (droga)”, dijo Oporta, alegando que las autoridades policiales y de la Alcaldía de Managua deberían ver ese problema que tiene la comunidad.

El diputado del Partido Liberal Constitucionalista, Walter Espinosa, quien por más de cinco años fue concejal de Managua, comentó que es la municipalidad quien regula los cementerios privados que deben cumplir con diversos requisitos, igual que cualquier empresa.

“Tienen que notificar a la Alcaldía sobre el proyecto, presentar planos y las estructuras que se van a construir. Se hace un estudio de uso y resistencia de suelos, además de las condiciones ambientales”, alegó Espinosa, señalando que deben cumplir obligaciones como cualquier empresa, tales como pagar impuestos.

El diputado consideró que si se cumplen con los reglamentos municipales en tales casos, no mira problemas en que haya un cementerio en medio de una comunidad. 

Destacó que hay cementerios en medio de zonas urbanizadas como el Puertas del Cielo, en el barrio Milagro de Dios, que es de la Alcaldía.

Sus declaraciones se basan en la Ley no. 40, “Ley de municipios”, que en su Artículo 7, numeral 4, define que el Gobierno municipal entre sus competencias tiene que dictar las normas de funcionamiento de los cementerios. 

En Managua además del Puertas del Cielo, están el cementerio general, el Oriental, frente al mercadito Periférico, el cementerio y parque histórico San Pedro, frente al Instituto de Seguridad Social, y el San José, en Sabana Grande.

Según un diagnóstico municipal, hay 42 cementerios en Managua, de los cuales 4 son administrados por la Alcaldía y 38 son espontáneos. Entre estos no se contabilizan los cementerios de lujo.