•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Líderes comunales del Distrito VI y VII de Managua han identificado que los problemas que más los agobian son el abuso sexual, embarazo adolescente, violencia intrafamiliar, el consumo de drogas, y señalan que también destaca el bullyng en las escuelas, por lo cual 255 personas de los barrios se capacitan en el tema de prevención.

Indiana Abarca, responsable del punto focal de protección de Centro de Apoyo a Programas y Proyectos (Capri), señala que esos temas son los prioritarios para trabajar, ya que las mismas comunidades estudian los problemas que predominan y afectan en su vida diaria.

“Las comunidades se han organizado con líderes que trabajan en puntos de incidencia y están buscando cómo encontrar respuesta desde dentro de sus mismas comunidades. En nuestro caso los apoyamos y desarrollamos un foro que denominamos Comunidad Unida para la Protección de la Niñez, Adolescencia y Juventud. Acá están líderes comunitarios de 17 barrios que acompañamos, ubicados en los Distritos VI y VII, a quienes ya se les capacitó en prevención del abuso sexual y el embarazo a temprana edad, que casi siempre son problema que van de la mano”, dijo Abarca, señalando que están aliados con centros de rehabilitación.

Destacó que estos líderes son madres y padres que se organizan para observar a quienes se consideran en vulnerabilidad y les dan seguimiento para prevenir a la niñez y la adolescencia. Para eso se les capacita en la identificación de cuáles son los factores de peligro y las acciones que desde la familia y la comunidad se pueden tomar para evitar que chavalos y chavalas sean víctimas de las adicciones.

“Promoviendo los derechos a la niñez, en especial a través de actividades educativas, ellos y ellas se alejan de estos focos de riesgo. También con la participación infantil en el tema de prevención, los ayuda a estar claros del problema; por ello promovemos grupos de interés, donde los mismos chavalos se organizan en actividades deportivas, artísticas y manualidades, mientras son capacitados en temas de prevención, y comparte sus experiencias creando sinergia”, alega Abarca.

Renee García, coordinadora territorial de Capri, comentó que uno de las formas de llegar a la comunidad es abordando a los jóvenes en factores de riesgo y también a los familiares, cuyo apoyo es indispensable. 

“Quienes trabajan con nosotros a través de los años se han venido capacitando en temas de salud, en educación, sobre el abuso sexual, y sobre todo la prevención. Como organización estamos claros que no podemos eliminar los problemas, pero podemos mitigar y reducir sus alcances”, dijo García.

La responsable territorial de Capri indicó que se han organizado en 17 organizaciones comunitarias de base, con 9 organizaciones en el Distrito VI y 8 en el Distrito VII, con 12 a 15 integrantes cada una, con rangos de edad de los líderes entre los 18 años a los 60 de edad, que lo hacen de manera voluntaria. En cada uno hay un proceso de multiplicación de los conocimientos y hacen réplicas de lo aprendido en asambleas comunitarias.

El joven Ricardo Díaz, miembro de la Red de Adolescentes y Jóvenes, una organización de chavalos preparados para abordar a otros chavalos en situaciones difíciles, expresó: “trabajamos el tema de las drogas, pero para llegar a eso puede que esto comenzara por problemas familiares, por situaciones de violencia intrafamiliar y el abuso sexual”.

La líder comunitaria en el barrio Sol de Libertad, Teresa Juárez, comentó que es un trabajo difícil, en especial cuando no hay interés o apoyo de la familia, aunque hacemos todo lo posible para darles seguimiento.

“Una de las estrategias es que somos de la misma comunidad. Nos conocen y los conocemos, además saben que los buscamos para ayudarlos. Procuramos no involucrarnos con las autoridades policiales para poder tener su confianza, lo que es importante para poder convencerlos de dejar el vicio o que se alejen de los focos de riesgo, atraerlos a los grupos de interés, se les brinda tratamiento y se les motiva e incentiva a mantener o continuar sus estudios”, comentó Juárez, destacando que la mayoría de los consumidores en su sector están entre los 16 y los 18 años.

Capri tiene 28 años trabajando en Managua con énfasis en organización, protección y participación, con programas que se han extendido a Estelí, Madriz y Prinzapolka.