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Nueve años atrás Alison Martínez Urbina no podía caminar, no hablaba y tampoco movía sus manos. Nació con lesión cerebral. Su mamá decidió llevarla a rehabilitación a la entonces naciente Fundación Sielo, en el barrio Larreynaga, de Managua, que se caracteriza por la implementación de un método internacional llamado Doman. 

“El cambio de mi hija ha sido gigante”, dice Arlen Urbina, la mamá de Alison, quien la acompaña todos los días a su rehabilitación. Alison hoy es capaz de sostener una conversación un tanto fluida, camina sostenida de las paredes, sillas o andariveles, es capaz de sostener objetos y sobre todo, sonríe constantemente.

“El método Doman consiste en aplicar rehabilitación neurológica: vista, lenguaje, tacto, musicoterapia y movilización, pero lo relevante es que consiste en enseñarle a la familia del niño o niña con discapacidad cómo aplicar las técnicas en casa para agilizar la aparición de los resultados”, explica Ivania López, directora de Fundación Sielo. 

Su esposo Bismarck Siero fue certificado por el Instituto para el Logro del Potencial Humano (Pensilvania, Estados Unidos) para poder implementar la técnica. 

Una casualidad

Esta fundación nació por “causalidad”, dice Ivania López. Ella y su esposo son padres de dos niñas de 12 y 18 años de edad que nacieron con lesión cerebral. 

“Ellas no podían caminar ni hablar, eran como dos bebés. Luego de andar en terapias en todos lados conocimos un centro donde aplicaban el método Doman y miramos que las niñas venían mejorando. Luego que el centro cerró decidimos aprender la técnica y aplicarla en la casa a las niñas”, recuerda López.

Dieron a hacer varios aparatos para aplicar la terapia con sus hijas y las otras mamás que asistían al antiguo centro llegaban a la casa de familia Siero López para aplicar la técnica a sus hijos. 

Cada vez asistían más personas y ya no había suficiente espacio. López y Siero son sociólogos de profesión, sin embargo dejaron sus trabajos para dedicarse de lleno al trabajo de la fundación.

Solicitaron el permiso al párroco de Larreynaga para utilizar un salón de la iglesia que estaba en desuso y accedió. Fue un 20 de octubre del año 2008 y desde entonces opera allí la Fundación Sielo, que ayer cumplió nueve años. 

La adquisición de nuevos aparatos llegó a través de donaciones de Holanda, con la participación en concursos de proyectos y algunos fondos que le suministró un sacerdote italiano.

Actualmente 40 menores asisten a la Fundación Sielo a recibir rehabilitación. Se les pide una colaboración de entre 300 y 500 córdobas para cubrir gastos básicos del lugar, pero solo ocho de estos realizan el pago. La fundación emplea a cuatro fisioterapeutas y dos terapeutas de familia.

“Si hay una madre o padre que venga con su niño y necesite terapia, nosotros lo atendemos aunque no tengan dinero porque sabemos lo que es querer rehabilitar a un hijo y nacimos con la visión de ayudar desinteresadamente”, dice Bismarck Siero. 

También asisten a Tisma, Ciudad Belén y la comunidad El Paso, en Granada, para aplicar terapias a la niñez con discapacidad y enseñar a los padres cómo hacerlo en sus casas.

Aún hay necesidades y aparatos qué comprar, cada vez llegan más niños y niñas en busca de rehabilitación gratuita. Es por eso que parte de las ganancias de taquilla en el concierto que ofrecerá el músico puertorriqueño Residente, en Managua este próximo 28 de octubre, serán destinadas a la Fundación Sielo.