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Una riña vecinal fue el detonante para que en dos momentos diferentes de la tarde del pasado sábado 6 de enero,  Carlos Urbina González se liara a golpes en la vía pública con su vecino Josué Miguel Somarriba Collado, a quien terminó matando por la vía del estrangulamiento.

Así lo dice la acusación que por homicidio presentó este miércoles el Ministerio Público contra Carlos Urbina González, en el Juzgado Décimo Distrito Penal de Audiencia de la capital.

El primer pleito callejero protagonizado por la víctima y victimario en las calles del barrio Israel Galeno fue a eso de las 6:00 p.m, cuando ambos hombres se enfrentaron a los golpes.

Ese primer pleito tuvo su punto final cuando Carlos Urbina salió huyendo en dirección a su casa al ver que Josué Miguel Somarriba  (q.e.p.d) le iba a agredir con un pedazo de tubo metálico, porque iba sacando la peor parte en la reyerta, se explica en la acusación fiscal.

Aproximadamente 30 minutos después del primer pelito, Josué Miguel Somarriba se dirigió a la casa de Carlos Urbina, quien al percatarse de la presencia de su rival se salió a la calle iniciándose una segunda pelea callejera entre los dos hombres, se indica en el escrito acusatorio.

Fue en esa  trifulca que Carlos Urbina González, con el brazo derecho sujetó del cuello a Josué Miguel Somarriba con la llave conocida como “el popo”, por largo tiempo hasta asfixiarlo, refiere la acusación fiscal.

El dictamen médico forense que respalda la acusación del Ministerio Público contra Carlos Urbina, indica que la muerte de Josué Miguel Somarriba es asfixia mecánica por estrangulamiento.

Prisión preventiva

Por los hechos antes narrados, el juez Carlos Solís dictó nueve días (hábiles) de prisión preventiva para el acusado y programó audiencia inicial para el próximo 23 de enero a las diez de la mañana.

La petición de arresto preventivo para el presunto homicida la hizo el Ministerio Público, alegando que Carlos Urbina podría huir por la eventual condena que podría enfrentar en el hipotético de los casos que sea declarado culpable.

El ente acusador (Fiscalía) también fundamentó su pedimento en el hecho que el reo podría obstaculizar la averiguación de la verdad, intimidando a los cinco testigos presenciales que viven en el mismo barrio donde ocurrieron los hechos.