•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

En Nicaragua la población actual de adultos mayores asciende aproximadamente a medio millón de personas, señala el médico gerontólogo Milton López Norori. “Ese medio millón de nicaragüenses, hombres y mujeres con 60 años o más, equivale aproximadamente al 7% de la población total del país”, dijo López Norori. Pero para mediados de este siglo ese número se duplicará, según proyecciones de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), porque para el año 2050 Nicaragua tendrá una población de 7.3 millones de habitantes, de los cuales 1.2 millones de personas tendrán más de 65 años de edad. 

A juicio del galeno y otros especialistas consultados, este factor representará un serio desafío para el país a futuro, ya que a mediados de este siglo Nicaragua requerirá más profesionales especializados en la atención de adultos mayores. “Habemos quizá unos tres gerontólogos de diferentes carreras, quizá como unos tres médicos geriatras. Lo que pasa es que es una especialidad que curiosamente es poco demandada en Nicaragua porque claro priorizamos (la especialización) niños y adolescentes, mujer en edad fértil, lo cual es bueno, pero como el país ya demográficamente empezó a envejecer se requerirá de más gente que atienda a esos adultos mayores”, argumentó López Norori.

Bono demográfico

Precisamente el aspecto referido a la transición demográfica del país fue uno de los aspectos discutidos ayer durante el primer día del Congreso Centroamericano del Adulto Mayor, desarrollado en la estatal Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN). Al respecto Amparo Brenes, docente del Departamento de Geografía, de la Facultad de Humanidades y Ciencias Jurídicas de la UNAN, explicó que otro de los retos que se debe contemplar a futuro es el hecho que se debe aprovechar el bono demográfico que experimenta el país y garantizar que la población joven que actualmente está calculada en más del 45% de la población pueda impulsar la Población Económicamente Activa (PEA) y así garantizar que a futuro ellos puedan ayudar a sostener las pensiones de esa nueva población de adultos mayores de mitad de siglo.

“Este bono demográfico va a finalizar para Nicaragua más o menos en 25 años, significa que en ese momento todo el que está joven ahorita  estará ya en el rango de adulto mayor y ¿qué significa?, que tenemos que preparar a toda esta población  joven para que sean parte de la PEA”, señaló Brenes. Según la académica, en años recientes la esperanza de vida en el país ha incrementado, y eso requiere también que se apueste por la formación de los especialistas que atiendan al segmento poblacional de adultos mayores.El adulto mayor requiere una atención especializada. Archivo/END

“La esperanza de vida que nosotros tenemos ahorita es bastante alta, se aproxima a los 76 años, significa que hemos ido avanzando porque hay atención en la salud, más educación, jornadas, programas, hay políticas públicas, que nos han ayudado a elevar esa esperanza de vida, pero también para que se pueda tener activos y cuidar de mejor manera a nuestros adultos mayores, hay que tener el conocimiento socio-demográfico”, afirmó Brenes.

El caso salvadoreño

Alicia Vigil, decana de la Facultad de Enfermería de la Universidad Gerardo Barrios de El Salvador, compartió que en el caso de este país al igual que otras naciones de América, la población adulta también ha iniciado un proceso de envejecimiento acelerado. Actualmente en Nicaragua solo hay tres geriatras y tres gerontólogo para medio millón de adultos mayores. Archivo/END

Actualmente, dijo Vigil, este grupo poblacional representa el 10% del total de habitantes del Salvador. “Estaríamos hablando que de los 6.3 millones, el 10% es adulto mayor con una esperanza de vida que supera los 70 años. A futuro se visualiza que en unos 15 o 20 años la población del adulto mayor en El Salvador alcanzará un 20%”, dijo Vigil. Al igual que Nicaragua, en el vecino país del sur se requerirá de más especialistas en salud que atiendan a estas personas “Hasta donde yo conozco solamente tenemos dos gerontólogos, pero sí hay una cantidad de médicos y sicólogos formados en el área de la geriatría”, acotó Vigil.

Apuesta por la formación

Finalmente, Zeneyda Quiroz Flores, subidirectora del Instituto Politécnico de la Salud, adscrito a la UNAN, señaló que actualmente esta casa de estudios apuesta por la formación de más especialistas en la atención de adultos mayores, de hecho para este año está previsto desarrollar un diplomado en gerontología.