•   Managua, Nicaragua  |
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  • EFE

La empresa de entretenimiento Nica Splash informó hoy de que no seguirá ofreciendo sus servicios de motos y bananas acuáticas en el Lago de Managua o Xolotlán, frente al puerto "Salvador Allende, el destino turístico más concurrido de la capital nicaragüense.

El directivo de esa empresa, Frank Figueroa, dijo a periodistas que trasladarán sus operaciones a la turística laguna de Xiloá, de origen volcánico y ubicada a 17 kilómetros al noroeste de Managua; y a la paradisiaca playa de San Juan del Sur, en el Pacífico Sur de Nicaragua y cerca de la frontera con Costa Rica.

Explicó que esa medida fue tomada para proteger la seguridad de un cocodrilo apodado "Juancho", que fue capturado hace una semana para ser trasladado a un nuevo lugar o hábitat, pero fue devuelto al Lago de Managua o Xolotlán este martes en la noche tras diversas quejas de ambientalistas y nicaragüenses.

El lagarto Juancho, eldía que lo sacaron del Lago Xolotlán. Cortesía/END

"Cuando vinimos aquí (Nicaragua) fue no a dañar el país, sino a apoyar el país. La inversión que tenemos es grande y no llegamos a hacer eso sino por el beneficio del país", indicó Figueroa.

"Teniendo eso en cuenta con el puerto, tuvimos la decisión de remover las motos porque sí sabemos que el pueblo se enojó (por haber trasladado a "Juancho" a un nuevo lugar o hábitat), aunque nosotros no lo sacamos", sostuvo.

El 21 de marzo pasado, "Juancho", un cocodrilo (Crocodylinae) silvestre de unos 3 metros de largo y más de 300 kilos de peso, fue trasladado al municipio San Francisco Libre, al norte del Lago de Managua o Xolotlán, para evitar un ataque desprevenido a turistas de ese lugar, de acuerdo con la Empresa Portuaria Nicaragüense (EPN).

Sin embargo, el cocodrilo fue regresado la noche de este martes a su antiguo hogar, debido a que pobladores del municipio al que había sido llevado, estaban tratando de sacar al animal, señaló la directora de seguridad y protección portuaria, Nery Sánchez.

Al momento del regreso de "Juancho", lugareños se mostraron contentos y satisfechos de la acción, porque desde que anunciaron que lo reubicarían, ambientalistas y personas de la zona, expusieron su desacuerdo ya que el cocodrilo no representaba ningún peligro para los turistas.

Nica Splash, que ofrecerá en el futuro también paracaidismo, pertenece a un grupo de inversionistas de Estados Unidos.