•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Esta semana se cumplió un año del curioso evento en la vivienda de la señora Silvia Azucena García. 

Previos retumbos bajo tierra, el piso comenzó a abultarse en el comedor de la casa, los ladrillos de cerámica se quebraron, la mesa saltaba y, por las vibraciones, las cosas que estaban alrededor comenzaron a caer al piso.

Con la noticia, vecinos del barrio San Sebastián, Distrito II de Managua, comenzaron a persignarse. Llegaron los bomberos a ver qué ocurría y cuando volvió a ocurrir el fenómeno, salieron corriendo.

“Dijeron que eso no era para ellos y se fueron”, comenta Salvadora García, quien aún recuerda el suceso, con el pesar de que su hermana Silvia Azucena García, propietaria de la vivienda, falleció el pasado 8 de noviembre.

Indicó que el fenómeno nada tuvo que ver con el fallecimiento de su hermana, quien fue atendida en el hospital Militar para una cirugía de cambio de malla quirúrgica utilizada para reparación de hernias, pero a sus 61 años no soportó la fuerte infección que adquirió tras la operación.

Aunque Salvadora García y otros familiares no quedaron conformes, comentó que el Ministerio de Salud practicó una epicrisis ante el caso y los resultados deslindaron responsabilidad a la instancia médica.

Con su voz entrecortada, la hermana señala que los vecinos quedaron sorprendidos por la noticia, aún más cuando el piso de la casa saltó el año pasado.

Silvia señala que el caso de los retumbos en la casa de su hermana requirió de estudios del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales, quienes abrieron un hueco y finalmente argumentaron que si bien no había capas magmáticas, la situación pudo ser provocada por los antiguos sumideros, que con el tiempo y la descomposición, pudo expeler gases que en un lugar cerrado para salir forzaron el área más débil de la superficie.  

 “Luego vinieron de la Alcaldía de Managua y cerraron con material selecto. Mi hermana mandó a embaldosar y desde entonces no volvió a ocurrir nada parecido”, dijo Silvia García, quien señaló que la zona tiene varios sumideros profundos. 

Dijo que ella habita a media cuadra de la casa de su hermana y tiempo antes del fenómeno geológico se le abrió la tierra y escapó de caer en un hueco que se abrió repentinamente.

“Rompimos para ver qué había y era un hoyo que tenía la profundidad similar a la altura de un poste. Metimos una bujía y miramos algo así como una escalinata sobre la pared del hueco. También ocurrió algo parecido con otros vecinos”, alegó Silvia García.