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ENTREVISTA

La voz nica de la “Onda alemana”

Foto por: Cortesia/END

Xochitl Mejía en el estudio de la Deutsche Welle, en Berlín.

Locutora. Aprender idiomas siempre fue su fortaleza, pero nunca imaginó que su propia lengua y acento pudieran llevarla a hablar a miles de personas en América Latina y España. Xochitl Mejía Gutiérrez trabaja en la plataforma en español de Deutsche Welle, la cadena de televisión internacional alemana.

Su educación inició en el Colegio Nicaragüense Francés, aprendiendo un idioma que le abrió las puertas tanto en Nicaragua como Alemania. Sin embargo, ahora gracias al español tiene parte en una de las cadenas internacionales más importantes de Europa, la Deutsche Welle.

Xochitl Mejía Gutiérrez, de 42 años, tiene una hija de 21, así como una vida llena de anticipos. Se casó a los 21, se divorció a los 23, migró a los 24 pensando que iría a Francia, pero su prometido galo trabajaba en Berlín, por lo que dice que llegó a Alemania “por vereda”. Después de esta y otra separación, enviudó a los 38. 

Hace dos años buscaba trabajo como traductora en la televisora, pero el puesto que se abrió fue en la cabina de locución, donde está desde inicios de año. Además de español, francés y alemán, habla portugués, catalán, italiano e inglés, así como un poco de árabe.

Mejía trabajó 10 años en el área de recursos humanos de un importante institución financiera y concluyó esta fase para dedicarse a las práctica de la ayurvera, medicina hindú antigua. Algo que no abandona y mantiene fuera de los micrófonos, por lo que dos veces al año va a Menorca, España, a trabajar en un proyecto de salud integral y alimentación consciente.

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¿Qué hace una nica en Alemania?

Cambiar de perspectiva. Entender al país de donde vengo. Desdibujar fronteras internas y externas.

¿Por qué migrar?

Fue un impulso que creció en la postguerra de los 90, cuando todos los referentes caen. Mi hija nace en medio de la década, yo como periodista veo que cambia el sistema de valores y después del pensamiento mítico-colectivo revolucionario, estábamos pasando al individualismo, al concepto privado de éxito; creo que se volvieron a ciertos valores más conservadores, que viví como profesional, no había sitio para algunos temas. Esto se reflejaba también en lo personal y en el ser mamá, aparte que yo a los 23 años era una mujer divorciada que volví a vivir con mis padres. Mis espacios de acción estaban restringidos en diferentes campos. El impulso de irme se convirtió en acción y me fui.

¿Y qué te llevó a Berlín?

Mis deseos de superar las fronteras físicas de un país en postguerra y sus consecuencias. La falta de opciones, la violencia, la descomposición social, el crecimiento personal. Quería desestructurarme para saber dónde estaba de nuevo en el mundo. En Nicaragua, el pasar de un sistema a otro, te choca interiormente y al final te limita. Eso me afectó a mí y otra gente de mi generación, pudo haber sido también mi posición como mujer independiente, con ganas de crearme una nueva realidad que no la vi allá.

¿Una vida privada fuerte?

Como periodista manejo la información con extrema delicadeza, porque en el mundo actual vivimos en una constante exhibición personal y tergiversación personal, por eso manejo mi información íntima, mi familia, las decisiones que he tomado de una forma muy privada. Me gusta cuidar del espacio en el que habito.

¿Estabas clara del cambio al idioma y cultura alemana?

El impulso de irme fue más grande, me encantaba la idea. La idea inicial era estar en Francia, circunstancialmente vine con mi pareja a Alemania porque trabajaba aquí. Por el tema del idioma, Francia era muy fácil, pero me despertó la curiosidad de aprender otra lengua, al inicio no fue chocante, me gustaba mucho, fue años después que noto más el choque.

¿Cómo llegás a la DW?

Entré a hacer una prueba de traducción y locución. Superé la prueba de locución y de inmediato me propusieron trabajar. Me integré al equipo DW en español en enero del 2017. Supe de los concursos por amigos en la comunidad latinoamericana.

¿Qué tal tu experiencia ahí?

La gente con la que trabajo son locutores desde hace más de 20 años, gente superexperimentada con la cual estoy aprendiendo cada día. Tenía la experiencia de locutora de mi programa de Radio “Latitud Francia” en Nicaragua. Me ayuda mucho dominar varios idiomas, al final de cuentas es una cuestión de oído y de posicionar la voz; en ese sentido me ayudó mi experiencia en Teatro y Canto. En DW se trabaja muy duro. Es un trabajo de alta calidad. No solo se trata de leer, sino también de interpretarlo correctamente. Estoy en un polo latinoamericano-español, pero trabajamos con colegas de muchos sitios del mundo. 

El acento nicaragüense en una cadena internacional, ¿cómo es percibido?

Yo soy la única nicaragüense, hay guatemaltecos y costarricenses, una colega de Panamá, pero nuestra voz tiene un poder de tierra, volcánico, tiene una fuerza muy grande. El acento nicaragüense es adaptable, creo que no tiene una gran influencia porque no estamos ni al norte ni al sur. Más bien me han felicitado, porque les gusta mi manera de narrar, la presencia de mi voz, pero tratamos de hacer una narración internacional. 

Tenés la ventaja de saber varios idiomas

Hay recursos que conocés de otros idiomas para dar diferente melodía a la hora que locutás, afinás el oído, entrena los músculos, las cuerdas vocales; no es lo mismo una vocal alemana, que latina o francesa. O una r alemana, francesa o latinoamericana; es un constante entrenamiento de tu voz.

¿Cómo superar las crisis sabiendo que estás allá sola y con una hija?

Uno nunca está solo. Confiar en la vida, haciendo mi parte activamente. El universo se encarga del resto. Podés llamarle Dios, Poder Supremo, Vida, Madre Tierra, la fe no tiene que ver con religión, es el convencimiento que como individuo no estás solo, no porque estés con gente, sino, que podés decidir correctamente o valientemente, conocerte a vos mismo, poniendo pasión a las cosas. Un círculo de apoyo es muy importante, en el extranjero los amigos son familia. Extender tus fronteras mentales, para crearte un mundo nuevo, siempre estar activo, sonando, ilusionándote, queriendo dar, aportar a la sociedad, siempre hay una razón que explica que estás en este mundo, no ser víctima de las circunstancias. Lo que se pueda cambiar se cambia, lo que no, pasarlo y seguir adelante. Me ayuda, sin duda, venir de un país que se unió para hacer una revolución; esa imagen me sostiene y da fuerza.

¿Qué encontraste allá que no tenías en Nicaragua?

Libertad, espacio de juego. Sinceramente, la primera figura que vi y me llamó la atención, fueron los parques infantiles, lugares donde se puede jugar, donde podía caminar, circular como peatón, pasar anónimamente e inadvertida.

¿Qué se siente llegar a un lugar donde sos un “animal exótico”?

Berlín te acoge, pero no te ve. Podés ser lo que querrás, pero no te pone en tela de juicio. ¿Querés decir si se debe a mi apariencia física? La altura aquí es una ventaja que en Nicaragua era desventaja, allá me encorvaba un poco porque quería ser pequeña. Mi estatura es una presencia en el mundo, tuve que aprender a aceptar y darle valor. Esto lo traigo de Nicaragua, estando aquí aprendo a darle valor a ese tipo de cosas, todo tiene una razón, hasta tener unos centímetros de más, aquí los alemanes me dicen que soy grande y si las mujeres de mi país son así. Mi rostro y apariencia además están ligados a otras culturas que no esperaba, ni conocía. Me siento unida al mundo a través de la diversidad de origen de mi país.

¿Cómo hacés para aguantar el frío y la comida?

Berlín es una isla del mundo, lo menos que comés es alemán. Con costo ves el currywurst. Si hay algo que representó para mí un esfuerzo fue el pan integral con queso, una comida fría en la noche. Se come mucho cerdo, pero no como en Nicaragua. Más que el frío, molesta la oscuridad, hay que buscar alternativas calientes, bailar, moverse, hacer deportes, voy en bicicleta aunque esté frío, hay que enfrentarlo porque te apachurra. En estos climas uno no puede hablar, porque es lo que es, solo hay que buscar cómo equiparse con ropa de invierno y salir.

¿Qué amuleto nica tenés?

Los volcanes y la fuerza de la mujer nicaragüense. La madre geografía volcánica del Pacífico. Esa fuerza y grandeza de la mujer de allá, la mujer de la tierra que está en el campo.