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Desde que era una niña Cifuentes tuvo íntimo contacto con el arte. Su abuela, la también artista Claudia Fuentes de Lacayo, le permitía entrar a su estudio a volar su imaginación con ayuda de los pinceles, las pinturas y los lienzos.

La joven artista de 20 años de edad estudió arte en Nicaragua y actualmente cursa la carrera de Ilustración en Parsons The New School of Design, en nueva York.

Para hacerle un homenaje a Álvaro Conrado, el adolescente que murió mientras apoyaba a los estudiantes durante las protestas de abril en Nicaragua, Cifuentes dedicó el pasado 1 de junio, Día de la Niñez Nicaragüense, una ilustración donde se observa a trazos el rostro de Álvaro tras un fondo color negro.

“En este Día del Niño, recordemos a Álvaro Conrado, 15 años. Por él, y por los cientos de caídos Nicaragua está de luto”, compartió en su momento la artista. Y comentó que es “imposible quedarme callada. Me encantaría que esto le llegara a la familia de Alvarito”.

¿Cómo inicia tu pasión por el arte?

Yo empecé a dibujar, colorear, pintar y esculpir desde chiquita. Mi abuela artista, Claudia Fuentes de Lacayo, me dejaba entrar a su estudio a pintar con pedazos de canvas con pinceles y pinturas que ella me prestaba. Estuve en montones de clases de artes y cursos pero fue hasta en mi penúltimo año en el colegio que mi profesora de arte, Felicia Sandino, me abrió las puertas a ver el arte como más que un hobby. Ahí me di cuenta que el arte además de mi pasión, podía ser mi carrera.

Actualmente Nicaragua está sumida en una situación de crisis ¿Se ha visto esto traducido en tus obras de arte?

La muerte de Alvarito Conrado, de 15 años, me movió emocionalmente, de tal manera que entre un tipo de “block creativo”, donde solo podía pensar en eso y no se me ocurrían ideas para dibujar ni trabajar.

Fue hasta que hice su retrato que sentí que ese “shock” en el que estaba lo pude procesar y traducir. 

Nicaragua es mi país, mi casa y ver la masacre que vive diario me parte el alma en mil pedazos. Espero poder continuar sacando ideas y poder traducirlas en imágenes, especialmente, en estos momentos que el país sufre.

¿Qué opinás de las artes visuales en el país?

En Nicaragua el arte necesita muchísimo apoyo. Orgullosamente puedo decir que vengo de un país con muchísimo talento, lo que falta es exhibirlo y demostrar que esta es una carrera. Muchísimas veces cuando he dicho que a lo que me dedico es al arte, gente me ha dicho que debería de tener un plan B, una carrera “de verdad”, algo que me sirva para traer comida a la mesa, pero he visto que lo más importante al tomar decisiones profesionales es que te apasione lo que haces.

¿Qué es lo que más te gusta de la pintura? 

No me considero pintora tanto como ilustradora, ya que siento que la pintura va de la mano de un pincel y pintura. Los medios que utilizo en mis trabajos son virtuales y/o pluma. Nunca fui de arte virtualizado, pero entre más aprendo veo que es lo que más me gusta.

En el ámbito artístico ¿Quiénes han sido tus modelos a seguir? 

Tengo miles de modelos a seguir pero la más importante es mi abuela. Crecer con una imagen de alguien que se dedica a lo que le gusta creo que me dejó priorizar eso a la hora de decidir qué quería estudiar y a dónde. Aparte de mi abuela, muchísima gente me ayudó en mi camino a ser artista aspirante; desde todos mis profesores en el colegio San Agustín, en especial Felicia Sandino y Ana Patricia Ferrey, mi familia que siempre fue un enorme apoyo, y mis amigos que han sido una gran inspiración detrás de mis trabajos. Algunos artistas destacados que me inspiran son: Francis Bacon, Pablo Picasso, Richard Serra, Martin Tardy, Jean Marc Calvet, Polly Nor, Ben Evans y Henrik Drescher. 

Además de la pintura ¿a qué te dedicás?

Soy estudiante y, la verdad que gracias a eso paso produciendo trabajos la mayoría de mi tiempo. 

¿Estás trabajando en algún proyecto o tenés alguno a futuro?

Pronto planeo lanzar una animación corta y después dedicarme más que nada a trabajos de 2D.