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Los nicaragüenses que viven en Boston se unieron al dolor que están pasando los familiares que perdieron a sus seres queridos en un incendio provocado por sujetos encapuchados afines al Gobierno la mañana del sábado en el barrio Carlos Max, de Managua, donde murieron seis personas: cuatro adultos y dos infantes.

Con mucha tristeza y enojo por el asesinato atroz de la inocente familia, los nicas demandaron justicia y un cese inmediato a la violencia que han venido imponiendo las bandas armadas afines al Gobierno, quienes en conjunto con la Policía Nacional han venido utilizando armas de guerra para dispersar las protestas pacíficas que iniciaron el 18 de abril y que han dejado un saldo de más de 200 muertos, según la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH).

Martha Portocarrero Quijano, originaria de Jinotepe, Carazo, una nicaragüense que lleva viviendo más de 20 años en los Estados Unidos y quien asistió a la convocatoria de los nicas en Boston, señaló que nunca había visto en su vida que personas inescrupulosas fueran capaces de quemar a una familia entera.

“Lo que hicieron fue un genocidio, asesinaron a una familia completa de la forma más cobarde. Hay pruebas suficientes que incriminan al Gobierno, el mismo pueblo con sus mismos celulares grabó este crimen de lesa humanidad”, expresó la jinotepina.

Por su parte, el corinteño Marvin Ramírez, quien lleva más de 40 años en los Estados Unidos, manifestó que después de la quema de esta familia el sábado, la gente tiene que ser cuidadosa en apoyar a las personas que andan matando a la gente, porque según Ramírez, a estas personas les caerá el peso de la ley, una vez que termine el conflicto sociopolítico que golpea al país.

“Es lo peor que pudo haber sucedido en nuestro país, quemar viva a una inocente familia. Les aseguro que una vez caiga el gobierno de Daniel Ortega, a todas estas personas que andan haciendo el mal también se les va a enjuiciar”, declaró.

Un dolor profudo

Luisa Ramírez, madre de un adolescente, dijo haber sentido un dolor profundo en su corazón cuando vio las fotos de los niños calcinados.

“Me dio mucha impotencia y tristeza a la misma vez, mi corazón todavía está destrozado al saber cómo murieron esas personas inocentemente, a las personas que hicieron este horrible crimen se les tiene que aplicar todo el peso de la ley”, manifestó.

Por su parte, la norteamericana Lois Statlender, quien llegó a reunirse con la comunidad nicaragüense hasta Roxbury, Boston, para repudiar el horrible hecho y de paso recaudar fondos para ayudar a las personas que se encuentran en protesta permanente, relató que se enteró de la noticia a través de CNN y destacó que le sorprendió que ningún otro medio norteamericano esté hablando sobre lo que está ocurriendo en Nicaragua.