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El pingüino emperador que apareció en Nueva Zelanda, a 3,000 kilómetros de su hábitat regresó finalmente a las aguas del antártico. El animal se convirtió en todo un suceso en internet, logrando captar una audiencia de más de cien mil personas que vía web cam siguieron su recuperación de una cirugía para extraerle la arena que había ingerido durante su travesía. A “Happy Feet”, a como se le bautizó, un equipo de investigación lo equipó con un rastreador satélite y un microchip para conocer su ubicación y que sus aficionados puedan seguir sus progresos a través de distintas webs como Sirtrack o la página del zoológico. Según los expertos, desde que se tiene registro, esta es la segunda vez que un pingüino aparece en Nueva Zelanda.