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En Berlín, una ciudad de 3.7 millones de habitantes con enormes edificios, dos jóvenes emprendedores vieron en un espacio céntrico abandonado la posibilidad de cultivar frutas y hortalizas y así crear un “espacio verde” en plena urbe.

La iniciativa según sus creadores se puede desarrollar en cualquier lugar, porque el proyecto, que nombraron Jardín de las Princesas, (Prinzessinnengärten en Alemán) es móvil.

En 2009 los jóvenes casi no tenían experiencia en agricultura, pero fundaron la organización Nomadisch Grün (Verde Nómada), y acudieron a la municipalidad de Berlín para solicitar el alquiler del espacio de seis mil metros cuadrados. La alcaldía aprobó su petición, y con una inversión inicial de 20 mil euros procedieron al acondicionamiento del lugar que tenía más de dos décadas en el abandono.

Uno de sus creadores es Marco Clause, quien comentó que el lugar es totalmente autosostenible: el alquiler y el agua lo pagan con las hortalizas que producen, y con el arriendo de pequeños espacios a pobladores. Cada plaza en el jardín la rentan a particulares para cultivar sus huertos por 200 o 300 euros mensuales.

Clause calcula que al menos dos mil personas cultivan en los espacios del jardín y ayudan a que se mantenga el espacio verde en el centro de la ciudad.

“Lo que hacemos no es un hobbie, es una empresa social que es rentable, genera beneficios, no es un espacio extranjero, está dentro de la municipalidad de Berlín”, indicó. En el sitio se cultivan 500 tipos de plantas, entre ellas 60 especies de papas, hierbas aromáticas, legumbres, entre otras.

Además del cultivo se realizan otras actividades como la conservación de semillas, la apicultura, el deshidratado de verduras y frutas, y el cuido de una pequeña “granja” de lombrices que procesan digestivamente el compost (abono orgánico) con desechos vegetales.

Como las plagas no dan tregua a los cultivos, la solución de estos emprendedores no fue la utilización de químicos, sino la elaboración de un veneno natural a base de ortiga. “Es un químico natural, que con su aplicación los bichos y plagas se van”, agregó Clause. De igual manera, con lo que se produce se abastece al cafetín del jardín que diariamente atiende a 100 personas en el almuerzo y a 70 en la cena. Esto, sin contar con las coordinaciones que tienen con los jardines infantiles, la meta es hacer que los menores coman sanamente.

Jardín móvil

Como las plantas se siembran en bolsas plásticas en cajillas o cajas plásticas permite que el espacio con el que se cuenta se aproveche mejor y los cultivos se puedan mover con facilidad.

Clause señaló que si un día la municipalidad decide no arrendarles más el lugar, simplemente cargan con las cajas y el jardín lo pueden instalar en cualquier otro espacio.

En este sitio desde las mesas hasta las estructuras del cafetín son de materiales reciclados. Aprovechan las cajas de bebidas, los viejos contenedores de camiones, entre otros materiales considerados en desuso.