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“Darío siempre” debe ser el lema  de una permanente educación basada en los valores estéticos, literarios y cívicos  manifiestos en la obra Rubén Darío,  a quien concebimos como un símbolo de la identidad cultural del nicaragüense y como un paradigma del creador, en quien arte y existencia se funden en un tejido inextricable y en una amalgama de refinadísima sensibilidad y genialidad juntamente.

No en vano José Coronel Urtecho con sus magníficas reflexiones dijo de él (R.D) que nos proyectaba como nicaragüenses en la universalidad. Rubén Darío es el nicaragüense universal.

Por estas y más razones, los estudios darianos que comentamos, me sugieren múltiples perspectivas y posibilidades para  meditar ante el retrato y la obra de Don Rubén Darío y en los ensayos de  uno de los prominentes y claros investigadores darianos en nuestro país como es Carlos Tünnermann Bernheim.
Para empezar esta vez quiero decir que los darianos en Nicaragua, han realizado una productiva, sostenida y  útil labor, manteniendo viva la memoria de nuestro Rubén Darío, el principal exponente del modernismo como movimiento artístico y cultural  de América Latina en el siglo XX.

José Coronel Urtecho, Luis Alberto Cabrales, Pablo Antonio Cuadra, Juan Ramón Avilés,  Julio Ycaza Tigerino, Eduardo Zepeda- Henríquez, Edgardo Buitrago, José Jirón Terán, Ernesto Mejía Sánchez, Diego Manuel Sequeira, Alejandro Chamorro Cole, Alejandro Serrano Caldera, Ernesto Gutiérrez, Jorge Eduardo Arellano, Noel Rivas Bravo, Nydia Palacios, Ricardo Llopesa; y el autor que hoy nos convoca a esta lectura, son nombres ligados ya a esta tradición que no culto de estudiar y analizar la obra literaria de Rubén Darío. Y  esta tarea debe continuarse para mantener en la merecida cúspide que le toca ocupar a Darío.

Otra cosa es que a Rubén Darío como a otro escritor o poeta nunca se  estudia  exclusivamente desde lo psicológico o psicoanalítico o solamente desde el contexto político como hacen algunos críticos que le endilgan el mote de fascista o comunista u oligarca a cualquier autor, cuando en realidad la obra literaria debe y puede abordarse desde la obra misma y su estructura con todos los metalenguajes propios de la lingüística estructural o de la semiótica poética de hoy para dar con la medida estética de un escritor.

En un país como el nuestro, atrapado por su propio pasado de guerras y dictaduras, de penosos y humillantes retrasos económicos y culturales, es extraordinario perseverar y con especial energía, en el estudio y promoción de la obra de Dn. Rubén Darío.

En esta tarea reflexiva de Carlos Tünnermann B., que está ejerciendo de los inicios de su producción histórica, pedagógica y literaria, ha dedicado buena parte de su tiempo a escudriñar,  proponer hipótesis y valoraciones  sobre el opus dariano. Si no véase que desde  1997 había el primer impreso titulado “Estudios Darianos”, seguido con su discurso “La Paideia en Rubén Darío”, “Rubén Darío, Maestro de la crónica” en el 2001, “Rubén Darío puente al siglo XXI” en el 2003, “Rubén Darío y la Generación del 98”, 2004.  Todo esto junto a su espíritu constructivo de sostener la idea de que debemos ser educados con y en Rubén Darío tal si se tratara de los griegos que eran educados en Homero, máximo constructor de sus mitos y de una areteia inspirada en los héroes legendarios.

Para mí que Carlos Tünnermann asume y se suma a una tradición y  una noble y pertinaz faena de estudiar a R. Darío, en su genial y multifacético legado poético, de su prosa y crítica, de su estética revolucionaria, por modernista y cosmopolita.

Eso sí, con algunos acercamientos no estilísticos sino de los aportes de R. Darío, de algunas relaciones  virtualidades del discurso poético dariano tal como he dicho, el de una paideia basada en la obra y virtudes cívicas del propio Rubén Darío, quien a nuestro pesar se desconoce y se relega a un día o una semana de celebraciones apocadas, pueblerinas o funambulescas, sin que haya un Estado o una institución cultural  que promueva, proteja y difunda en todo el sistema educativo, la belleza y los valores implícitos en  los textos poéticos y narrativos  del maestro Rubén. Hemos gastado miles y miles de millones de dólares en armas para guerras inútiles y destruirnos,  pero no hay obras completas de Darío.

La paideia de Rubén Darío está orientada por la libertad  y las virtudes ciudadanas y patrióticas que se proyectan incluso a Centroamérica y por supuesto a toda América.

En este valioso  libro del Dr. Tünnermann de unos 25 artículos, resalta aspectos biográficos, existenciales, políticos y literarios de Don Rubén Darío, nos revelan detalles de las vicisitudes de la vida de Darío,  sus amistades, su quehacer de periodista y cronista.

Entre estos quisiera referirme, en especial, a tres de estos trabajos  contenidos en “Darío siempre”, porque en realidad son temas de la investigación sobre Darío, aparte  su inmensa obra. Estos escritos son “Darío y el futuro de Nicaragua”, “Rubén Darío y la política” y “Rubén Darío y el mestizaje”.    

En cuanto al primero, es importante decir con Tünnermann que Darío estuvo preocupado por cuestiones estéticas y políticas, pero también de las cosas prácticas y que según este artículo, lo estuvo de la economía y de los productos naturales de Nicaragua  y que un siglo antes que la CEPAL, Darío en el fondo recomendaba pasar de la renta perecible a la renta dinámica que incorpora el valor agregado por medio de la técnica a los productos naturales de un país.

Curiosidad esta de un escritor moderno que además de inspirar una revolución poética imagina un futuro o prevé lo que una sociedad puede hacer con su economía. Es incluso importante el dato de lo que podemos hacer con la industrialización de nuestro café, cacao, azúcar o hule también es resultado de la investigación según el propio Rubén.

Otro texto de Carlos Tünnermann que titula Rubén Darío y la política resulta ser una nota cualitativa sobre el pensamiento político de Darío que obliteramos ante el tamaño colosal de la obra poética. Sin embargo, Tunnermann nos recuerda y esto es necesario remarcarlo para una historia del pensamiento político nicaragüense, que Darío fue un hombre que “se identificó claramente con el pensamiento liberal de fines del siglo XIX, que por entonces encarnaba los ideales más progresistas. “Darío no fue un militante y veía en la política un hervidero de pasión que podía contaminarlo todo. Creo que se puede agregar que Darío además de liberal fue unionista, lo cual no estaba reñido entonces en esa época porque el liberalismo finisecular era unionista y pugnaba por reconstruir la Patria centroamericana en palabras del propio Tünnermann. Pero es muy significativo lo que se extrae del artículo en mención que Darío armoniza o concilia fe cristiana y la ideología del liberalismo o sea que fue cristiano y liberal a la vez. Darío, según el Doctor Tünnermann, nunca llegó a la demagogia política ni a la instrumentación del pueblo con fines destructivos, es más Darío llega ironizar sobre la comedia que constituyen las urnas o sea las elecciones con candidatos farsantes y no sinceros y lo peor, sin ningún ideal.

Por último en mi escogencia, recurro al texto “Rubén Darío: símbolo del mestizaje”, porque quiero decir que es increíble como hay mestizos que niegan el mestizaje y lo califican como invento, tesis o discurso de la oligarquía o de una cierta élite o de alguna ciudad, como si de pronto por una arte mágica, pudiésemos negar el color del chorotega en nuestra piel o la gota de sangre africana. Para Tünnermann B., es con Darío que el mestizaje alcanza su “plena dimensión universal”. El mismo Rubén Darío afirmaba tener sangre de indio nagrandano o chorotega. El rescata al otro que hay en nosotros mismos, por mejor decir, al aborigen americano. Darío se confiesa hijo de  América, nieto de España, y esto no le disminuyó ni lo cosmopolita ni mucho menos lo universal a lo cual el siempre tendió, convirtiendo al español en una nueva lengua poética para toda la ecúmene. El americanismo de Rubén que algunos escritores de la época le escamoteaban , era no de temas como en Rodó y otros, sino de la sensibilidad y esto lo sostengo también frente a americanistas que ven en Rubén Darío un escapista porque no escribía según ellos de temas indígenas o telúricos, el americanismo era cómo Rubén  veía el cosmos, la cultura, las creencias, cómo  su potentísima sensibilidad asimilaba este mundo americano y lo recreaba en sus  cantos y sus formas nuevas e instrumentos para cantar que había tomado de la tradición para su revolución poética.

Managua, 24 de febrero de 2011.