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Narradoras se lanzan al ruedo


René González, presidente del Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica, propició la noche del jueves que las narradoras Mercedes Gordillo, Wendy Vado, Amelia Barahona, Ericka Picado y Melba Reyes, se lanzaran al ruedo leyendo sus textos. Con Amelia y Ericka, realizamos una entrevista colectiva preguntando: ¿Tiene algún rincón predilecto para escribir? ¿Escribir para quién? ¿Quiénes son los autores decisivos en su formación? ¿Las crisis son una buena oportunidad para escribir? Aquí sus respuestas.

 

Amelia Barahona
1 Mi rincón preferido es mi estudio, sola, con las ideas que van surgiendo  alrededor de un tema o una historia preconcebida. Pero los apuntes los hago cuando surge la oportunidad, no importa dónde, lo importante es tener un papel y un lápiz. Y las historias surgen casi sin pensarlo.


2 Comencé escribiendo para mi padre, mi mentor y estimulador cultural, para compartir con él las experiencias de mis viajes por el mundo. Ahora escribo para mí, plasmando historias, personajes o temas que me han impresionado. Compartirlas con el público es una experiencia nueva para mí.


3. Admiro y me inspiran Laura Restrepo, Isabel Allende, Sergio Ramírez, Mario Vargas Llosa, pero mi autor preferido, tanto en prosa como en verso es Mario Benedetti.


4   Pues yo creo que las crisis personales, los cambios drásticos en la vida y  también las circunstancias felices, impulsan hacia una retrospección interna y uno necesita sacar de dentro angustias, experiencias, alegrías…. Escribir es una catarsis muy estimulante

 

Ericka Picado
1 Sí, en la intimidad de mi cuarto, me encanta escribir en la noche cuando estoy sola, aunque hay ocasiones que me inspiro independientemente del lugar, como la playa, oficina, plaza, si tengo una idea la anoto y luego la desarrollo en la noche al llegar a mi casa.


2 Escribo para la gente que vibra con los libros en general,  pero si tengo que definir para quien para las niñas y  niños, las mujeres, los hombres,  para mí  misma; escribir es mi pasión, si pudiera dedicarme a ser solo escritora seria como Alicia en el país de las maravillas que súper.


3 Soy una come libros, leo de todo los géneros, me gustan Rubén Darío, Gabriel García Márquez, Roberto Artl, Miguel Ángel Asturias, Benedetti, Borges, Bryce Echenique, Cabrera Infante; Bioy Casares, Cortázar, Carlos Fuentes, Augusto Monterroso, Neruda, Onetti, Horacio Quiroga, Manuel Rivas, Roa Bastos, Juan Rulfo, Vargas Llosa, entre otros.


4 Depende  de lo que quieras escribir, las crisis pueden ser un desahogo y algo  más, escribir esa  adrenalina que te sube, te eleva y te deja caer, para mí, es  la forma de expresarme, de  comunicar, de vivir,  como digo en mi poema  definición, soy de esas, que tiran su red preñando los mares, a las que llaman pan  pan y vino vino.

Roberto Bolaño/ Soñé (fragmentos)
Soñé entonces que visitaba la mansión de Alonso de Ercilla. Yo tenía sesenta  años y estaba despedazado por la enfermedad (literalmente me caía a pedazos). Ercilla tenía unos noventa y agonizaba en una enorme cama con dosel. El viejo me miraba desdeñoso y después me pedía un vaso con aguardiente. Yo buscaba el aguardiente pero sólo encontraba aperos de montar.


Soñé que veía nacer y morir a Aloysius Bertrand el mismo día, casi sin intervalo de tiempo, como si los dos viviéramos dentro de un calendario de piedra perdido en el espacio.


Soñé que volvía de África en un autobús llenos de animales muertos. En una  frontera cualquiera aparecía un veterinario sin rostro. Su cara era como un gas, pero yo sabía quién era.


Soñé que era un detective viejo y enfermo y que buscaba gente perdida hace  tiempo. A veces me miraba casualmente en un espejo y reconocía a Roberto Bolaño.


Soñé que una tarde golpeaban la puerta de mi casa. Estaba nevando. Yo no  tenía estufa ni dinero. Creo que hasta la luz me iban a cortar. ¿Y quién estaba al otro lado de la puerta? Enrique Lihn con una botella de vino, un paquete de comida y un cheque de la Universidad Desconocida.


Soñé que tenía catorce años y que era el último ser humano del Hemisferio Sur que leía a los hermanos Goncourt.