•  |
  •  |

Para Lola Torres, Rodrigo y Raúl

Oportunismo y esteticismo deberían ser conceptos pasados de moda por obsoletos e irrelevantes, pero si se usan indica que todavía se ve arte bajo predominantes premisas estéticas e históricas porque el medio no da para más, así de simple y trivial, lástima. Entre lo bello y lo feo sus líneas divisorias son calificaciones impuestas por los gustos de las épocas.
La Belleza con mayúscula no es fácil, a veces es tan destructiva como lo horrible y también mata, el feísmo puede  resultar pose para evitar lo complaciente y deleitable, pero creo que un monstruo de Goya es terrible y bello y el de un feísta o practicante de lo feo por repetido prurito de identidad: patético y caricaturesco. Sorolla tiene escenas de playa intensamente bellas, cotidianas, costumbristas, con sus colores luminosos por todos lados vibrando en la retina y viento hinchando las velas de los navíos y los batones de las bañistas, manchas de luz untadas en las pieles mojadas, brillos de acero inoxidable en el lomo escamado de los peces, imágenes adorables., tiene la gracia de pintar sacándole el jugo a los blancos, al amarillo y al azul, exprimiéndoles como a frutas bien carnosas su totalidad de gamas y tonos posibles en sombreros de paja, botes, remos, familias veraneantes, toallas, quitasoles, redes, cestos, jarcias, oleaje y pleamar, constituyendo sus motivos más felices plenos de sol mediterráneo y alegría de vivir, bonito?, no, sólo estar en el planeta aunque sea por un instante en forma dichosa y ello no es privativo del primer y tercer mundo, ideologías o sistemas políticos justos e injustos., libres al fin de paranoias intelectuales y teorizaciones del copón, pardiez, es estar a gusto y punto, existir una vez para lo cual hay derecho, joder, pues no cualquier maje hace sentir la temperatura del aire y el placer de lo fresco en el cuadro pasando de lo visual a lo táctil con sólo poner oro en la arena y esmeralda en el agua, clavar en los ojos del espectador la punta de mercurio del termómetro y que la mirada detecte el mar agitado a veintitrés grados y el cuerpo de los muchachos y las muchachas a treinta y dos por efectos del resplandor y la radiación. Entonces?, si en una exposición de fotografías surgen flores, gran cagada?, para nada, es válido presumir que detrás del telón de pétalos rojos y pistilos parados yace un perro muerto a punto de reventar, que hay flores apestosas como la flor de culo, la flor sobaco y la flor codo igual de oscuras y rugosas, debe intuirse que el paisaje se va a chingar y que tan rápido cual polvo de gallo lo veremos degradarse en monte rastrojero, erial y basurero, pero mostrémoslo antes y supongamos el después, after and before.
La cosa cambió, se enchanchó hará diez años cuando los jóvenes de “Il purgatori”, artistas amigos del grupo valenciano de vanguardia, inquietos como sólo ellos, (les picaba Che), representaron en una “falla” de las fiestas de San José, “La Náscita di Vénere”., nuestra diosa cogedora y venérea saliendo del mar cantado por Serrat Joan Manuel: “azul Mediterráneo”, de montones de latas de cerveza, trapos, botellas, plásticos y papel, pura basura, esencia de desechos del consumo capitalista, antípoda de las imágenes que amó Sorolla y no queremos que nos queden nomás como pinches referencias pintadas para el recuerdo y la memoria.

Managua 6 de Junio de 2011.