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Me acerco al “Agua Sagrada”, Miami, 2010, de Rubí Arana, como quien se asoma al portal de un universo poético donde  habita el misterio, los avatares y los seres extraordinarios. Pero es  la poesía misma, fontanal  e insomne, la que nos  da la revelación de todo ese cosmos lleno de resonancias mitológicas, relaciones mágicas y  trasunto de su intimidad.

Quiero decir estas proposiciones sobre el último poemario de Rubí después que he leído con detenimiento y admiración este libro que me parece flor y fruto de  la misma savia del amor, compendio de cantos, oraciones y ceremoniales.

1 Más adentro, creo ver los temas axiales que sostienen la creación poética de Rubí son el amor, el dolor – por la pérdida o la ausencia- la poesía, el cosmos, y en este texto, el agua como elemento mágico. El agua, una agua especial se re- sacraliza  al calor del amor –amniótica, abisal  o seminal. Por doquier el elemento jónico del agua es visible como mares, ríos, lluvia y las formas que la guardan, vasos, cuerpos, copas.

2 Pregunto: ¿Acaso necesitamos una sacralización del agua y de la Tierra que habitamos para salvarla del espanto de su degradación? ¿Es la poesía la magia propia para ese reencantamiento? Hay por eso canciones  para la tierra y los diversos tipos de poesía pastoral que re encantan poéticamente el mundo, pues así es que habita la tierra el ser humano según  la bella frase de Holderlin.

3 Encuentro que en algunos poemas como “Salmo”, hay un reclamo que y una rebeldía que se anuncia ya desde el inicio del libro con Giordano Bruno y la libertad que da concebir un universo infinito y  a Jesús el maestro de Galilea, pero lo de Rubí es una rebelión íntima o solitaria ante los poderes de la Divinidad y frente a los poderes de los césares temporales de la Iglesia. Lo mismo que una desmitologización de la bíblica pareja fundacional Sarai – Abrám,  pero la asiste la verdad, la pobre y sucia Sara fue una vez negociada por el manager Abraham.

4 Al igual que otros motivos y temas es visible por su energía el eros que se percibe como pasión y como conocimiento, sino véase el texto “Ruego a Eros”, en el que desde una modalidad greco cristiana se expone una breve doctrina de lo que puede ser el amor.   

5 Una especie de metapintura se escribe en el poema “Salvador Dalí entre columnas” basado en el cuadro de este magno pintor surrealista español: La Madonna de Por Lligat. Poesía sobre pintura se extiende igual que un lienzo o el cuadro dentro de una luz crepuscular aparece ante nosotros la Madonna de Port Lligat con el Niño Jesús, en el eje de una concha venusina y una perla, lágrima o pequeño ovum grisáceo, y dice Rubí Arana: “Hijo de la Madonna mueve su vientre/jugando con la cruz al detalle/la sombra de la cruz en su mano. Aquí connota que es el infante Jesús con el pecho abierto a un cielo  donde ingrávido hay un trozo de pan ya compartido. El Salvador mismo aparece. Elogio de la Belleza.

6 El poema “Señor de los Milagros”, no solo está destinado a ser un texto poético sino  que es uno de los mejores poemas que he leído sobre  Cristo y que contiene una visión cósmica del Único como llamaba Azarías H. Pallais, a Jesús.

7 El texto “Agua Sagrada” es un reino de la imagen, de tal manera que el discurso poético se produce acompasado de vivas y sublimes imagos.

8 La poesía para Rubí Arana es luz y conocimiento del opuesto polo de las sombras, ella misma lo dice: “Poesía es luz. Lleva a conocer la noche”. La luz re-vela. La luz desoculta. En este libro a la vez que se crea poesía, se discurre sobre la poesía. Es extraño, pero es la luz en gesto que se hace cuerpo en una entraña cristalina. Es una oración tántrica que hace surgir las cosas  y un símil de la corporización de un logos estelar.

19 de agosto de 2011.