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Carlos Chamorro Coronel era un lector incansable. Buscador de todo cuanto dato se le antojaba con precisión y análisis de cirujano. Analista de los buenos. Gran conocedor de todo lo divino y humano de la realidad.


Degustaba del vino y de la conversación erudita y profunda. Agarraba un todo de cualquier realidad y lo dividía en partes, para ir profundizando en cada parte y luego como un estratega le agregaba la síntesis y lograba un análisis de la  realidad a partir de la profundidad. Conocedor de todos los telones y entretelones de la Iglesia Católica. Estudioso de cada una de las acciones de los Papas y de la posición de la misma en cada etapa.


Amante de las fuentes primarias, buscaba con pasión la información veraz y contrastaba las diferentes versiones hasta llegar a concluir con lujo de detalles cuál era la versión correcta sobre un hecho.


Oírlo hablar en griego era una delicia. De la genealogía de los nicaragüenses toda una lección de Historia. Leerlo,  todo un proceso de aprendizaje significativo y aprendizaje activo.


Usaba el método socrático para la conversación y la enseñanza. Te escuchaba y se deleitaba con tus apreciaciones y como si tuviera un cuaderno de notas, te rebatía una por una las apreciaciones para obligarte a defender tus argumentaciones y una vez que te lograba llevar a ese lìmite, increpaba, se detenía y usaba nuevamente sus propias argumentaciones para defender sus puntos de vista.


Deseaba que Nicaragua fuera un pueblo culto, cultísimo en donde la academia prevaleciera sobre la mediocridad y el arrebato, pero una academia activa, integrada, orgánica con la lucha del pueblo. Amaba la democracia verdadera, real, sin subterfugios en donde la palabra de cada ciudadano fuera respetada, oída, escuchada.


Su pasión era educar a todo el que pudiera. Por ello creó SIGLA, el Servicio Informativo General para Lecturas Avanzadas, una revista con portada amarilla y páginas blancas en letras negras. En esa revista se leía a los clásicos de la democracia y los avances de las ciencias en el mundo.


Caballero hasta más no poder. Respetuoso de la familia y de los grandes principios y valores. Amante de su esposa y sus hijos, de la amistad y de Nicaragua.
 Su obra prevalece en los escritos publicados en los diferentes medios de comunicación y en las acciones de todos y todas los que compartimos su erudición, su amistad y su caballerosidad.


Sirvan estas líneas para rendir un homenaje al erudito hombre de letras, amante de la filosofía y la amistad y para presentar nuestro pésame al periodismo nacional, a las academias de todas las ciencias y a las universidades de Nicaragua..

Guatemala de la Asunción, 20 de mayo de 2011.