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El pasado 28 de abril, a las 4:00 a.m., en San Salvador, falleció Rafael Menjívar Ochoa, a la edad de 51 años. Nacido en San Salvador, el 17 de agosto de 1959. Menjívar Ochoa fue un escritor, periodista, traductor salvadoreño. Su padre, el economista Rafael Menjívar Larín, era rector de la Universidad de El Salvador cuando el ejército la ocupó en 1972 y lo exilió hacia Nicaragua. El resto de la familia abandonó el país en enero de 1973 hacia Costa Rica, donde se reunió con el padre. En 1976 se instalaron en México, donde Menjívar Ochoa vivió durante veintitrés años. Estudió música, teatro y letras inglesas.


En 1999 se instaló en El Salvador, donde en 2001 se convirtió en Coordinador de Letras (director de literatura) y en 2001 fundó La Casa del Escritor, proyecto para la formación de escritores jóvenes, ubicado en la que fuera casa de Salvador Salazar Arrué (Salarrué). Pertenece a la llamada “Generación del Cinismo” o “Generación del Desencanto”, junto con Horacio Castellanos Moya, Jacinta Escudos y Miguel Huezo Mixco, entre otros que comenzaron su producción literaria en la época de la guerra. Fue compañero de vida de la poeta salvadoreña Krisma Mancía.


Su obras publicadas fueron: Historia del traidor de Nunca Jamás (novela, Costa Rica, 1985, Premio Latinoamericano de Novela EDUCA 1984), Algunas de las muertes (poesía, Claves Latinoamericanas, México, 1986), Los años marchitos (novela negra, Costa Rica, EDUCA, 1990, Premio Latinoamericano de Novela “Ramón del Valle Inclán”), Terceras personas (narrativa, México, 1996, Universidad Autónoma Metropolitana, Colección Molinos de Viento No. 96), Los héroes tienen sueño (novela negra, San Salvador, 1998, DPI; 2ª edición, 2008), Manual del perfecto transa (ensayo, México, 1999, Patria/PROMEXA), De vez en cuando la muerte (novela negra, San Salvador, 2002, DPI), Trece (Novela, México, 2003, Instituto Mexiquense de la Cultura; Guatemala, 2008, F&G Editores), Un buen espejo (Novela, Editorial Colibrí, México, 2005), Tiempos de locura. El Salvador 1979-1981 (ensayo histórico, San Salvador, 2006, FLACSO; 2008, Indole Editores-FLACSO), Cualquier forma de morir (Novela, F&G Editores, Guatemala, 2006), Instrucciones para vivir sin piel (Novela, La Orquídea Errante, México, 2008).


A pesar de no estar al frente de la Casa del Escritor, desde el año pasado, Menjívar Ochoa no abandonó su pasión por las letras ni de enseñar. Su hermana comenta que la enfermedad le atacó por dos años, pero en su casa recibía a sus alumnos y daba clases.


Siguió escribiendo en su blog, unas de las últimas cosas que se encuentran en “Tribulaciones y asteriscos” (25 de febrero 2011), es un escrito dedicado a sus hijos, en el cual expresa que: “En las últimas semanas, ni más ni menos, Eduardo me ha ayudado a recuperar trozos de memoria que perdí en los peores momentos que me ha tocado pasar. Con Eunice siempre estamos cerca, y Valeria me ha dado fuerzas para seguir vivo (los otros también, pero quiero que ella me recuerde, y que me recuerde bien)”.


Hoy ha partido el poeta, el escritor, el periodista consideran muchos. Aunque su legado ha quedado como herencia para muchos que aseguran honrarán la memoria de su maestro, amigo y colega.