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El autobús de la empresa EMU, placa No. B 536-37, viajaba de León hacia Managua, cuando a las 10:30 de la mañana del día lunes 11 de marzo de 1974, a la altura del kilómetro 18 de la llamada carretera vieja a León, se produjo una terrible explosión en la parte trasera del vehículo. Un gran paquete de pólvora que llevaba un pirotécnico, originario de León, había estallado.      

A consecuencia de la explosión fallecieron siete  personas y más de treinta resultaron con serias quemaduras. Uno de los pasajeros era un joven estudiante de periodismo de la UNAN-Managua. En casi todo el cuerpo tenía quemaduras de tercer grado, incluyendo la cara. Se iniciaba para él un largo período lleno de dolor, tristeza y una profunda depresión.

Wilmor Efraín López Martínez perdía la noción del tiempo en aquella sala del Hospital Vélez Páiz. Su abuelo José Ortiz López, le llevó un pequeño radio de batería para que se distrajera. Como apenas podía mover los dedos de las manos se lo sintonizaron en la Radio Corporación. Así que pudiera encenderlo y apagarlo que era apenas lo que podía hacer con sus limitaciones físicas.

Wilmor se acostumbró a escuchar todos los días, a la cinco de la mañana, el programa de Carlos Mejía Godoy “El son nuestro de cada día”. Se aprendió muchas canciones, conoció a través de Carlos, aspectos sobre nuestro país. Después de varios meses fue dado de alta y parte de su rehabilitación fue aprender a escribir de nuevo. En cuanto lo logró comenzó a escribirle a Carlos.

Impresionado por las notas que recibía, un día a través del programa Carlos invitó a que Wilmor llegara a la Radio Corporación, así se inició una larga relación que incluyó también a Otto de la Rocha, que tenía el programa del Indio Filomeno. De aquella terrible explosión nacía uno de los más infatigables y capaces promotores culturales de Nicaragua.

Me acuerdo bien de aquel joven cubierto de cicatrices que no le acomplejaban, con una grabadora, viajando por todo el país, a veces sólo con el dinero para el pasaje, descubriendo en cada viaje canciones y personajes populares. Con Carlos compartíamos el entusiasmo y admiración por ese muchacho que nos permitía descubrir parte de la identidad del canto nicaragüense.

Wilmor trajo en su grabadora los cantos ocultos en recónditas cañadas y espesas montañas. Con el apoyo del Dr. Heriberto Carrillo, grabó “Que se redamen las copas”, aquella canción que en los campamentos del general Sandino cantaban Pedro Cabrera “Cabrerita” y Tranquilino Jarquín. Wilmor la trajo en la voz de Humberto Aguilar Sáenz, más conocido como Tata Beto.

Wilmor participó en la fundación y actividades de la “Brigada de Salvación del Canto Nicaragüense” y de los “Talleres de Sonido Popular”. Fueron los tiempos de “Los bisturices armónicos”, grupo compuesto por los médicos César Ramírez Fajardo, César Zepeda Monterrey y Wilfredo Álvarez. Conocimos a Santiago del Socorro Pérez Carvajal, “El Indio Pan de Rosa”; a Pablo Martínez Téllez, “El Guadalupano”; a “Los soñadores de  Sarawasca”, a Mundo Sandoval, al viejano Enrique Plazaola, “Jarocha”.

Se sumaron don Gabriel Quintanilla, Carlos Mántica Abaunza y su hijo Carlos Mántica Cuadra. De la región esteliana apareció don Felipe Urrutia y sus cachorros, Manuel Palacios y su marimba de arco. Hacer una reseña de aquellas jornadas sumaría muchas páginas. Era enorme la cantidad de grupos musicales integrados por jóvenes estudiantes y obreros, muchos de los cuales se sumaron a la lucha de liberación nacional que culminó el 19 de julio de 1979. No olvidemos al grupo de niños y jóvenes que integraban “La Nueva Milpa”, dirigidos por Jorge Cuadra, el popular “Tronco de León”.

En 36 años Wilmor ha recorrido casi todo nuestro país, recopilando canciones, apodos, cuentos, leyendas, recetas de bebidas y comidas tradicionales; fiestas patronales. Ha grabado, fotografiado y filmado parte de nuestra identidad nacional. Gracias a Wilmor se han rescatado, en gran medida, las tradiciones del pueblo nicaragüense. Es uno de los que verdaderamente han merecido recibir la Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío.

TOME NOTA:
El martes 15 de noviembre a las seis y treinta de la tarde en el Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica (INCH), en Las Colinas, será la presentación de esta recopilación musical de Wilmor López.

Las actividades del INCH son las que tienen mayor convocatoria en Managua.

Frecuentemente falta espacio para tantos asistentes, y sin duda así será el próximo martes.

Un reconocimiento a su directiva, al presidente René González Mejía y a la secretaria ejecutiva, Mirna Valverde.


El saber del pueblo
Ahora Wilmor López nos presenta “El saber del pueblo”, una recopilación de los años 1977-2011. Son dos discos que contienen 56 canciones. Doce de los intérpretes han fallecido, entre ellos:

Erwin Kruger, Tata Beto, Enrique Plazaola, “Jarocha”; varios integrantes del grupo Zinica, de Bluefields; Ceferino, de los Soñadores de Sarawasca; Raúl Somarriba, Gabriel Quintanilla, Juan Manuel González, Enrique Sosa Godoy, doña Leopoldina Rueda Castillo, “La Pola”; Humberto Aráuz Mairena y José Manuel Chamorro.