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a mis adorados hijos

Fernando Antonio, Ana Lucia, Mercedes Margarita.

No se hiere mi amor.

Que es un dardo en su vaina y

mudo duerme.

Labios engranados

de la tarde

son los que siempre guarda mi corazón

ahí donde se encarnan

las uvas de mis sueños

junto al color de las lunas tiernas.

El tiempo lleva mis párpados

entre el revuelo de mis ilusiones,

con el sabor que me ha quedado en los labios

de todito ese amor,

que es el día y todavía pacientemente

para mi

lo recoge el otoño.

Fernando Silva

Managua 3/09/2012