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La sede de la embajada del Reino de los Países Bajos fue el escenario en el que Nidia Bustos, fundadora del Movimiento de Expresión Campesina Artística y Teatral (Mecate), recibió de manos de la señora Reina Buijs, Encargada de Negocios de la sede diplomática, el prestigioso Premio Príncipe Claus para la Cultura y el Desarrollo.

El premio, dotado con 25 mil euros, es otorgado por la Fundación Príncipe Claus que sigue el principio de que la cultura es una necesidad básica para los pueblos de todo el mundo, por lo que reconoce con este aporte monetario a personas e instituciones que han hecho contribuciones importantes en lugares donde los recursos y vías de expresión cultural son escasos o inexistentes.

Cabe señalar que Nidia Bustos compitió con un total de 113 nominados y fue seleccionada porque los miembros de la fundación vieron en ella a “una líder inspiradora  que a lo largo de más de 31 años ha logrado empoderar a los campesinos para que desarrollen sus propias comunidades a través de actividades culturales”, según el comunicado de la premiación.

Entre los méritos que la Fundación reconoce a Mecate, está el que fue un puente para crear y dar apoyo a las organizaciones de artes escénicas rurales compuestas y dirigidas únicamente por campesinos.

“Los campesinos a través de Mecate aprendieron a servirse de su herencia cultural para crear sus propias narrativas, canciones y poemas, y con un mínimo de recursos idean también su vestuario y utilería”.

Nidia Bustos es una mujer sencilla que apostó todo a su proyecto, se adentró en comunidades lejanas, expuso a sus hijos al vaivén de promover la cultura de forma casi errante y siempre confió en la viabilidad de construir un mundo mejor a través del arte.

Al recibir el reconocimiento dijo: “Este premio no es para mí, sino para muchas personas que durante varios años han venido haciendo una labor calladita, sencilla, humilde, resaltando la importancia de trabajar en cosas pequeñitas y enalteciendo lo que pareciera sin importancia”.

Asimismo, manifestó que las personas sencillas de todas esas comunidades en las que ha trabajado son en realidad las que han hecho que el mundo sea mejor. “Creo que la parte medular de nuestro trabajo es que nos hemos enfocado en promover valores y principios como la solidaridad, y el más importante de todos: el valor del amor”.

“Además –dijo-, promovimos la importancia de trabajar unidos, dejando a un lado las individualidades para marchar como un todo con visión holística de la vida”.

Esta es la segunda ocasión en que Nicaragua es distinguida con el Premio Príncipe Claus, ya que en 2009 el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica, Ihnca, de la Universidad Centroamericana, recibió este reconocimiento económico que empleó como capital semilla para crear una fundación que promueve la continuidad de su quehacer investigativo.