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Pero tiene que ser en las peores condiciones.
Sin jergón de yute ni botijo.
Guindando cabeza abajo. Atados
ambos tobillos con un mecate,
amarrado a la viga del techo,
nuevo, chirriando al peso del cuerpo.
 
Porque tiene que ser en las peores
condiciones.
Careciendo no sólo de lo necesario sino
de lo indispensable. Recursos materiales,
cero.
De la miseria surja el fulgor. Ningún óbolo
del mundo empañe su diafanidad.
 
A la manera del murciélago y a ras del suelo
olfateas la emanación, el hedor de la tierra
negra revuelta en estiércol y cal muerta.

Oscilas
como la silueta del ahorcado que las ráfagas
de la noche mecen, maternales. Pero tú estás
suspendido al revés: la mollera, a plomo; las
venas temporales resaltadas, regando heroicas
la intricada mente en trance. Tu brazo a
tientas desde el inestable tronco,
traza en el aire círculos, triángulos isósceles,
croquis de la Obra Maestra.
Que ya apunta. Pero imponiendo aún
peores condiciones.
 
Marzo-Abril
1977
Intecna, Granada
Época Carolingia.