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Lienzos de la otredad, de Missael Duarte, es una obra de maestría poética en donde su autor retrata en forma de homenaje a dos grandes poetas mexicanos, Paz y Villaurrutia, varios textos en forma de lienzos pictóricos. El libro es está dividido en dos secciones, la primera dedicada a Paz y la segunda, a Villaurrutia. Naturalmente, la primera es mucho más vital y la segunda cuyos textos llevan la palabra nocturno en el título, comienzan con la natural frialdad del “Nocturno de la estatua” de Xavier Villaurrutia, hasta volverse plenamente volcánicas y tocar diversos temas relacionados con la frialdad, como la muerte y los temas sociales.

De hecho, la primera parte del libro es fuego y la segunda hielo. La primera titulada Lienzo I es primordialmente erótica. El rito del amor se dibuja con metáforas acerca de la libertad y la desnudez que serían dos temas primordiales en esta sección. La libertad se encuentra en el cuerpo de la amada, y la desnudez de ambos cuerpos. De esta forma, encontramos que el poeta refiera los siguientes versos: “la libertad absoluta de tu pelo”, “tus muslos libres”, “labios desnudos”, “desnudaría mis pies junto a tus pies”, “la desnudez de tus pies inmóviles y solitarios”.

En una comparación bíblica, el cuerpo de la amada es la palabra de fuego y el erotismo se da lúcidamente en la comunión de los cuerpos. Encontramos afortunadamente el juego lírico y no el rastro de culpa en los versos de Duarte, quien recrea también un breve homenaje al Cantar de los Cantares, el libro más erótico de la Biblia. Y una imagen muy hermosa es cuando el cuerpo es “palabra de fuego”, es decir la deidad misma, el altar y el ritual en donde el oficiante, el celebrante se funde en el mágico acto del amor. En la llama doble como lo llamó Octavio Paz, a quien está dedicada esta sección.

Al terminar la lectura de la segunda parte del libro, el Lienzo II, no pude evitar recordar los siguientes versos de E. E. Cummings: “La gente está en sus casas/ el hombre frágil, en su cama/ la ciudad/ duerme con la muerte en los labios/ tiene una canción  en los ojos/ por la calle del cielo anda la noche/ sembrando poemas”. Encuentro la misma desesperanza nocturna en los versos de Missael Duarte cuyos temas principales en esta sección son la palabra y la ciudad.

El nocturno es un tipo de soneto dedicado a la nostalgia, a la noche, al romanticismo más agudo si se puede decir eso, y si en el libro de Missael Duarte no caminamos por cementerios desolados, sí lo hacemos por  ciudades sin una meta clara, sin rumbo, presididas por su pasado de guerras fratricidas, vigiladas por la cima de sus montañas y volcanes, testigos mudos de los afanes de sus pobladores.

En esta segunda parte del libro, la voz poética se da a la reflexión, a la soledad de las cantinas y el alcohol, hasta perderse en la nada, hasta perder la cabeza en la violenta metáfora “hasta que decapitada la cabeza/ sobre la mesa/ cuando el amanecer sangra”. En el eterno retorno de la desesperanza termina la segunda parte de este libro con la imagen de la ciudad como cárcel. Con la idea de que no hay salida de la soledad, del laberinto tremendo de la vida, cierra esta entrega poética del colega nicaragüense,  cuya obra en construcción demuestra ya una solidez y una notable búsqueda estética en el arduo, complicado e inevitable sendero de la palabra.

Tome nota:
El Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica (INCH) y Leteo Ediciones, con el poyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo (AECID), invitan al público en general a la presentación de la edición bilingüe del poemario de Missael Duarte, “Lienzos de la otredad” (Canvas of the otherness) y del libro “Antropología del poema”, de Mario M-Castro. Martes 20 de marzo, 2012. 6:30 P.M. Centro Cultural de España en Nicaragua. Las Colinas, Managua.