•  |
  •  |

Había una vez, un lugar en el Océano Glacial Ártico, que era una especie de paraíso terrenal para muchas aves y otros animales marinos, anfibios y terrestres.

Todos ellos vivían muy felices en este paraíso natural. Este era el hogar de una familia de osos gobernada por mamá osa y papá oso, quienes tenían dos hijos: una osita llamada Nieve, por su inmensa blancura, y un osito llamado Témpano porque a su corta edad era muy grande. Todos ellos vivían muy felices, pues la comida era muy abundante y muy nutritiva.

Su vida transcurría normalmente, hasta que un día cuando salían de hibernar de su osera, vieron con asombro que a lo lejos, rodeado por grandes pedazos de hielo quebrado, estaban anclados unos inmensos barcos y varios helicópteros muy grandes sobrevolaban los barcos hacia la costa, transportando a grupos de gente y todo tipo de maquinarias para construir una refinería de petróleo inmensa.

Esto, por supuesto, los llenó de temor, ya que ellos sabían que probablemente contaminaría su paraíso, todo su medio ambiente y todo lo que los rodeaba, además los gases tóxicos contribuirían a debilitar la capa de ozono propiamente sobre el Círculo Polar Ártico.

Mamá osa y papá oso sabían que al debilitarse la capa de ozono habría consecuencias graves para ellos, pues los rayos solares caerían en forma más directa, lo que provocaría más calor y el hielo del casquete polar se derretiría provocando que muchos animales, incluida su familia de osos polares, tuviera que emigrar hacia otros lugares, y algunos morirían en esa aventura tan inesperada, provocada por la irresponsabilidad de los seres humanos.

Ante esta situación mamá oso y papá oso decidieron emigrar hacia otro sitio, pues su paraíso desapareció con la llegada de los humanos. Como Nieve y Témpano estaban adolescentes, tendrían suficiente resistencia para nadar distancias medianas, siempre custodiados por sus padres. Decidieron que esa última noche, en lo que fue su paraíso, la dedicarían a cazar para comer abundantemente y poder resistir y nadar hacia otro sitio sin la presencia de los humanos.

Pasó la noche y el día siguiente, y mamá osa y papá oso no habían cazado lo suficiente para que todos estuvieran satisfechos; decidieron esperar otro día para poder cazar algo más, pero solo consiguieron los restos de un león marino que se había estrellado contra unas rocas, por lo que decidieron partir después de comer lo que había.

Partieron los cuatro, guiados por papá oso que se dirigía con sus ojos agudos puestos hacía un gran témpano de hielo que se divisaba allá en la lejanía del océano. Nadaron todo el día solo descansando brevemente sobre algún trozo de hielo flotante en el mar. Después de un largo trayecto, por fin llegaron al borde de un inmenso iceberg; salieron del océano y se tendieron exhaustos en el piso de hielo, quedándose profundamente dormidos.

Al despertar, después de varias horas papá oso (pues mamá osa, Nieve y Témpano permanecían dormidos) se dedicó a buscar alimentos solo para darse cuenta que estaban solos en aquel desierto de hielo ambulante, y además de estar solos, el iceberg iba a la deriva en el inmenso océano.

Desesperado al ver la tragedia que significaba esto, papá oso despertó a su familia para continuar buscando tierra firme, pero al observar hacia una orilla lejana vio un grupo de focas que también emigraban y decidió seguirlas para cazar algo de comida antes de continuar el viaje. Avanzó cuidando de no ser visto por las focas que estaban jugueteando sin ningún reparo, lo que le facilitó a papá oso poder acercarse lo suficiente y en un instante se abalanzó contra un grupo de focas jóvenes y en un abrir de ojos aniquiló a dos. Papá oso bramó fuerte para llamar a su familia y todos se dieron un banquete de comida fresca y jugosa.

Después de esto papá oso y mamá osa decidieron explorar el iceberg, por lo que los cuatro emprendieron el viaje pues sabían que con lo que habían comido aguantarían hasta la próxima cacería. Después de varios días se dieron cuenta que el grupo de focas también viajaba como pasajeras del iceberg, por lo que decidieron quedarse mientras hubiera suficiente comida.

Así pasó el tiempo hasta que una mañana oyeron el estruendo de algo que se derrumbaba, y cuál fue el susto cuando vieron que el iceberg se estaba desintegrando en varios pedazos debido al exceso de calor provocado por un agujero en la capa de ozono, propiamente sobre el casquete polar; este recalentamiento provocó que, sin ellos darse cuenta, el iceberg del tamaño de una montaña ahora no era más que un bloque de hielo en el que ellos navegaban dirigiéndose hacia tierra firme, habitada por humanos, y donde habían varias fabricas y refinerías de petróleo que emanaban gases tóxicos que eran los que causaban que se abriera un gran agujero en la capa de ozono, provocando el calentamiento global que ponía en peligro de extinción todo de tipo de vida en la Tierra.

El bloque de hielo en que viajaban papá oso, mamá osa y sus hijos encalló cerca de la costa, y un grupo de cazadores al ver su oportunidad, no la desperdiciaron y persiguieron a la familia de mamá y papá oso matándolos a ambos y capturando a Nieve y Témpano, los que terminaron siendo la atracción principal de un zoológico en una gran ciudad nórdica.

Moraleja: Este cuento nos enseña que debemos ser responsables y cuidar nuestro medio ambiente para no terminar siendo auto- extinguidos en nuestro propio planeta.