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1. Esquinas habaneras

Por fidelidad a una intuición providencial, en repetidas ocasiones, una vez que nos encontramos dentro de los linderos de nuestra Habana Vieja, queremos caminar mucho, callejear a la deriva, emocionados y ociosos. Seguir la calle San Ignacio, por ejemplo, haciendo esquinas sucesivas con Chacón, Empedrado, O’Reilly, Obispo, Obrapía, Lamparilla, Amargura, Teniente Rey, Muralla… hasta perdernos en otras encrucijadas menos visitadas por el turismo regular, siempre ricas en anécdota humana, durante siete u ocho calles más, hasta desembocar frente a una iglesia, pequeña y desolada, aislada en un punto muerto (isla dentro de otra isla, dentro de otra isla…), de espaldas al tráfico vehicular, que la separa apenas del codo obtuso que traza la curvilínea avenida del Puerto.

Esta vez ni siquiera precisamos volver por la ruta de nuestras esquinas consabidas, amigo Alexander von Humboldt, de las calles Muralla y Oficios. Ni buscar esa otra referencia de “el café La Isla, que estaba donde ahora está la tienda Flogar, en la esquina de San Rafael y Galiano”. Porque a veces esas y otras esquinas son apenas metáforas, y se refieren a coincidencias afortunadas con la trayectoria humana de otras personas.

Esta reciente onceava edición de la Bienal habanera, estuvo signada en particular por una serie de tales coincidencias, de cercanías inesperadas, de fugaces lances emotivos, y hasta de raros instantes de conversación íntima, placentera, cariñosa, con cinco o seis personalidades relevantes, extraordinarias, de la escena mayor del arte actual, del arte más ampliamente difundido de nuestra globalidad clamorosa, junto con la vecindad cotidiana y cordial de una minoría de investigadores, estudiosos, críticos y teorizadores de los fenómenos artísticos, convocados desde diversas latitudes. Himnos, banderas, razas, religiones, pasaportes y aparatos estatales correspondientes: aparte. A menos que nos resultara requisito ineludible.

El objetivo de nuestras expectativas, en términos generales, fue la Bienal, un fenómeno complejo y múltiple, que siempre, en cada edición particular, rebasa nuestras posibilidades de percepción, de varias maneras. Pero que, de otras formas, siempre resulta posible analizar, asimilar, comprender (para compartir nuestra noción con otras personas) de manera condensada, argumentable, que podría además ser profusamente ilustrada con fotografías, para reforzar sus aspectos evidentes. Nuestro objeto de estudio, nuestra materia lectiva, seguida durante varios años, a través de visitas reiteradas a diversas ediciones de este evento, más un considerable estudio textual de sus aspectos investigativo, experimental, reflexivo, teórico, en términos de producción editorial, legible. Sin embargo, nuestra estrategia de abordaje obedeció esta vez a un programa significativamente diferente. En lugar de enfrentarnos con la consabida imposibilidad de ver todas las exposiciones, asistir a todas la performances, detenerse frente a todos los videos, acudir a todas las inauguraciones, examinar todos los proyectos, acompañar todas las presentaciones de libros, o de revistas especializadas, en fin… tantas actividades sucesivas, continuas, a veces simultáneas, dispersas en un inmenso e irregular mapa macro-urbano. Seguimos, en cambio, por una parte, cierta corriente gruesa que promueve, induce, o al menos sugiere, el mismo aparato organizador.

Es decir, cedimos (y casi con agrado) a las tentaciones de una cadena de eventos de altísima espectacularidad, costosas superproducciones que sin duda consumen un elevado presupuesto, además de emplear a un hormigueante equipo de asistentes, provenientes de diversos oficios o disciplinas artísticas, donde se incluye (take it for granted) la participación expectante de multitudes. Este flanco grandilocuente y llamativo (con resabios, a veces, de puesta en escena de Federico Fellini, o mucho peor, de Cecil B. de Miles) que desde hace algún tiempo no deja de marcar visiblemente el perfil estratégico de este evento, semejantes en ello al perfil de cualquier otro evento, ligado al metabolismo de las promociones internacionales y al acecho metódico de los espacios mediáticos.

 

Centroamérica, mayo de 2012.