• |
  • |

Que los Stones sean uno de los grupos de rock más socados del momento, a 50 años de su formación en el Club Marquee un 12 de Julio de 1962, es inaudito. Nadie hubiese pensado en esto a finales de los 60’s. No después de Altamont en todo caso. ¡Jamás los Stones! Estaba Keith Richards en la guitarra, candidato eterno a seguir los pasos de Brian, de Janis y de Jimi. Y sin uno de los Glimmer Twins sus satánicas majestades no serían nada. Mick es Rock -dice Keith Richards-, yo soy Roll. La verdad es que nadie pensaba llegar al siglo XXI. El futuro era entonces mismo.

En Managua a finales del 72 ya sonaba en la radio, con Tumbling Dice, el lp doble de los Stones. Exile on main Street. Era el disco del exilio de los Rolling Stones, el punto más alto en la discografía del grupo. Fue la época de Mick Taylor en guitarra (71–74). Discos como Let it Bleed, Sticky Fingers, Exile…, Goat’s Head Soup, lo mejor de los Stones. Exile…, disco grabado en sus inicios en el Sur de Francia cerca de Niza y cerca de Marsella, fue una especie de reencuentro con las raíces musicales del grupo. Presente estaba el blues, el góspel, el R&B, la música hillbilly, el folk. Innumerables direcciones y posibilidades. Los Stones estaban en un verdadero exilio huyendo del fisco de su majestad y en el sótano de la villa de Keith Richards y Anita Pallemberg en Nellcôte, Villefranche, comenzaron el largo proceso de grabación de la obra maestra del grupo (#7 de la lista de los 500 discos más importantes de la historia del Rock compilada por la revista Rolling Stone).

El proceso fue tedioso y complicado. Utilizando el estudio móvil del grupo los Stones acompañados por Nicky Hopkins, Jim Price, Bobby Keys, Ian Stewart y Jimmy Miller grabaron la base y columna vertebral de Exile... Luego, como acostumbraban, terminaron de grabar en Los Angeles, California. Alli se unió Billy Preston, el Dr John, Al Perkins y las coristas Shirley Goodman, Clydie King, y Venetta Fields. Al final con Exile… quedaba demostrado que la vitalidad de los Stones estaba intacta. El rock seguía vivo. La decadencia volvía a enrumbarse.

Mick Jagger vino a Nicaragua en 1971 para pedir la mano de su novia, muy proper él. Acá nadie lo conocía y todo estaba tranquilo. Roberto Rapacciolli me cuenta que los medios periodísticos se rehusaron a entrevistarlo por ser un “peludo” mas. Vino con Bianca y anduvieron por todas las playas del Pacífico, juntos y separados. En Montelimar se deja caer un quenque de los que había entonces y ya no hay ahora. Después, según testimonios de la época, agarró una ovation que andaba y cantó una versión de Angie. Con el segundo animal se dio cuenta que le gustaba Nicaragua, sus gentes y paisajes. You chaps are swell, les dijo en inglés de Inglaterra, a Kepra y a José Sevilla.

Poco después del terremoto Bianca y Mick Jagger viajan a Managua para saber la suerte de los familiares de ella. Vivían. Ver el desastre de cerca marcó al cantante inglés quien fleto un avión con medicinas apenas regreso a los EU. Cuando Bianca le propuso hacer un concierto con los Rolling Stones en beneficio de los damnificados del terremoto Mr D. recordó las calles de aquella capital centroamericana ida para siempre. Recordó las tardes y atardeceres en las playas. Recordó a sus mates de Nicaragua. Y recordó el sabor a guayaba de aquel quenque y de la boquita pintada de Bianca. ¡Brilliant! -le dijo entonces.

Así surgió la idea del concierto del 18 de febrero de 1973. El Nicaragua Benefit Concert fue algo histórico. Fue, como lo señalaron los medios de la época, más grande aún que el Concierto para Bangladesh. Los Stones estaban en Los Ángeles haciendo gestiones para su Gira del Pacifico que los llevaría a Hawaii, Nueva Zelandia y Australia (que finalmente dio permiso de entrada a los músicos, a diferencia del gobierno del Japón que tildó a Jagger de indeseable). Los preparativos se hicieron en un tiempo récord: una semana. El equipo encabezado por el legendario Bill Graham (Fillmore East y West) contaba con Chip Monk (recordado por Woodstock) a cargo de la escenografía y luces y la Tycobrahe Sound Company a cargo del sonido. Los Stones acostumbrados a practicar tres semanas antes de cualquier toque practicaron apenas tres días, del 16 al mismo 18 en los Studios SIR de Los Ángeles.

El concierto se realizó en el Fórum de Inglewood de California el 18 de enero de 1973. Las entradas salieron a la venta apenas dos días antes, pero ya la bola se había regado: Los Stones iban a tocar de nuevo, y las mismas se agotaron casi de inmediato, a pesar de lo elevado de los precios. 100 y 25 dólares. Una entrada promedio para ver a los Stones costaba en esos días 10 lapas. Bill Graham terminó quejándose de la falta de solidaridad de la Industria de la Música cuando hubo que bajar algunos de los boletos de 100 a 25. Al final, a pesar del aguacero tremendo que cayó esa noche, se terminaron vendiendo las 18,645 entradas. El Foro estaba hasta el eje.

Para iniciar la noche apareció en el escenario Santana. Era un periodo de transición para el grupo de San Francisco. Comenzaba a pesar en la dirección de su música Sri Chimnoy y el jazz fusión de Miles Davis y John Mclaughlin. El fuego latino perdía fuerza y contundencia de alguna manera. Comenzaba una segunda etapa en su evolución (quién iba a decir que todo terminaría en el pop de finales de los 90’s). Para este concierto (al igual que lo hizo en el concierto del Estadio de Managua meses después) Carlos Santana pidió un minuto de silencio y oración que nadie más que él respeto (al igual que en Managua). Después el grupo, que aún contaba con el gran Chepito Áreas en la percusión, tocó entero Caravanserai (1972), de principio a fin, sin parar. Un jam místico que electrizó y sublimó el Foro por más de una hora.

Bill Graham salió al escenario, agradeció al equipo de producción por el show y agradeció al público por la solidaridad con las víctimas del terremoto. En ese momento bajó la bandera de Nicaragua. Más arriba apareció un banner con la lengua de los Stones. La gente aplaudió y chifló con entusiasmo.

Para seguir echándole leña al fuego. O quizás mejor digamos hierba al fuego aparecieron los incomparables comediantes Cheech and Chong y su 70’s Show (el original). Comenzaron su rutina matizando a los espectadores de las primeras filas, las de 100 dólares. Al fin vemos sentados a los dealers y a los consumidores- dijo Cheech. Luego contaron innumerables chistes de terremotos, imitando incluso a los terremoteados de Managua y a los futuros terremoteados de California. Para terminar (literalmente) se tiraron al suelo imitando una pareja de perros embramados.

Tras la espera típica de 45 minutos, sobre el escenario blanco con su plataforma-pasarela en alto llena de luces, aparecieron Ladies and Gentleman The Rolling Stones. Nadie los anunció. Mick Jagger en un jumper azul turquesa con incrustaciones plateadas comenzó su danza andrógina sobre el escenario. Tiró a un lado su capa negra. Se quitó la máscara victoriana que cubría su rostro maquillado. Y mostró al público su tiara de brillantes. Era la reencarnación del Rey Elvis en su etapa Glam. Todo antes de Gary Glitter o T-Rex. El auditorio se encendió de inmediato. El Rock invadía el Foro. ¡Brown Sugar para todos, joder! Mick Taylor era ya para entonces el complemento perfecto de Keith Richards y se sentía. Sonó luego Bitch donde Jim Price y Bobby Keys en los pitos y Nicky Hopkins en el piano elevaron la parada. Apenas hemos tenido unos días para organizar esto -dice Mick y caen con Rocks Off. Y comienza la combustión real. El grupo se reencuentra definitivamente en Gimme Shelter y lo dejan sangrar: (Rape, murder; It’s just a shot away, It’s just a shot away). Vamos a hacer unas viejitas –dice Mick y el grupo cae con Route 66 y Its all over now (no la tocaban desde el 64). This is definitely vintage. Mick Jagger agradece a la gente por la solidaridad. Gracias por el billuyo. Sabemos que es bastante. Ningún grupo vale 100 dólares -dice.

A continuación un tramo crudo dedicado a Exile: Happy, con Keith en primera voz, Tumbling Dice, de repente No expectations y luego Sweet Virginia: los Stones seguían en forma plena. Queremos al conguero de Santana para que nos acompañe en esta, dice Jagger y comienza a sonar el clásico You Cant Always get what you want (coño but if you try sometimes you get what you need). El conguero es Chepito Áreas, el gran Nicoya, y ahora los Stones están cocinando!!! Tocan Dead Flowers, y luego Stray Cat Blues. Enough medium tempo -dice el hombre y I got nasty habits (Live with me). El auditorio está roqueando. Los Stones también. Siguen siendo la mejor banda de Rock and Roll del planeta. All Down the Line, Rip this joint y de pronto las notas conocidas de Jumping Jack Flash. Mick baila alrededor de Bianca, la inmovil Bianca y finalmente suena Street Fighting Man. Vaya set. Los Stones habían comenzado a tocar a las 11:10 pm y ya era bien pasado la media noche. El ambiente hervía. La gente quería más. Y cosa rara en los Stones el grupo regresa. Regresa con Midnight Rambler. Mick se quita la faja, queda semi desnudo, el público grita. La madrugada anuncia otro día. Una chica se sube y le da un ramo de flores al cantante. Mick hace reverencias y tira las flores al público.

Para suerte de la raza el legendario Mike Millard: The Wheelchair Taper decidió asistir al concierto de aquel 18 de enero de 1973. Decidió ir y decidió grabarlo. Casi todo. En su silla de ruedas escondida iba la grabadora que tantos conciertos salvó del olvido. La grabación realizada aquella noche se transformó en All Meat Music, lp doble (de vinilo coloreado), con arte de William Stout (un dibujo por cada canción) y uno de los bootlegs más disfrutables de los Rolling Stones. Mike the mike estaba sentado al lado izquierdo del auditorio y cerca del escenario (Mick Taylor se escucha siempre al frente y más fuerte que nadie). Lamentablemente a nuestro héroe se le acaba la cinta de grabación en la mitad de Street Fighting Man. Shit happens. Y nos quedamos sin Midnigh Rambler.

Así que salud a sus Majestades Satánicas y larga vida al Rock and Roll: nuestra única religión.

Lo recogido en el concierto

Del destino de los 500.000 dólares (350 producto del concierto y 150 del bolsillo de Mick Jagger) recogidos esa noche existen dos versiones. Una que el dictador Anastacio Somoza se los batió. Lo cual no sería nada extraño dada su mala costumbre. La otra versión está mejor. Bianca Jagger no era pendeja y al conocer del saqueo somocista decidió no entregar el billete a ningún organismo gubernamental de Nicaragua. Dick Clark, arquitecto estadounidense y un equipo de estudiantes de arquitectura de la Universidad de Tennessee construyeron, a principios de 1973, 3000 viviendas al sur de Managua para familias damnificadas del terremoto. El proyecto fue financiado principalmente por el billete recogido por los Stones en aquel concierto de enero del 73.

Ciudad Panamá-Managua

Julio 2012