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“Trágame Tierra” (1969) de Lizandro Chávez Alfaro (Bluefields 1929 - Managua 2006), puede localizarse entre las obras fundadoras de la modernidad narrativa nicaragüense, junto a la cuentística y novelística surgida en los 60 y 70. Desaparece el regionalismo y costumbrismo, lo vernáculo, para hacer ingresar las innovaciones prosísticas, la imaginería o metaforización, y el instrumental narrativo de entonces: monólogo interior, polifonía, ruptura de tiempo y espacio, etc.

Finalista del Premio Seix Barral de Barcelona, traducida al alemán, al rumano, al francés y multi-editada en español, “Trágame tierra” inaugura también el punto de hablada del Caribe. Se juzga y acusa y desde uno de los principales protagonistas, Luciano Pineda, la historia de Nicaragua, que según la historiografía tradicional ha sido decidida por los “españoles” (o sea, por los criollos y mestizos) y realizada en el Pacífico, entre León y Granada, Chinandega y Rivas. “Trágame tierra” es la otra versión, más bien el anverso de esa Nicaragua; a través del clan de los Pineda, los Barrantes y del “Poeta descalzo”, quien es una suerte de corifeo y a su vez de coral de “Trágame tierra”, en tanto cuenta y comenta y lamenta.

Para Chávez Alfaro no hay acontecimientos ni acciones ni próceres ni héroes capaces de sustentar una identidad; una nación, una nicaraguanidad por la que valga la pena dar la vida, luchar, integrase a la guerrilla, como termina Luciano. Novela histórica, antes de la actual novela neo histórica, precursora en este sentido de los 90. La utopía del Canal, el sueño anhelado y dorado, la ilusión de las generaciones antecesoras y hasta de los idealistas, determina más bien el choque, la confrontación del discurso narratológico.

Su estilística oscila entre la lentitud, la densidad y la diafanidad, de no fácil lectura, larga y breve para narrar y novelar mitos, leyendas, personajes y paisajes afro caribeños de Nicaragua Su estilística oscila entre la lentitud, la densidad y la diafanidad; de no fácil lectura, larga y breve para narrar y novelar mitos, leyendas, personajes y paisajes afro caribeños de Nicaragua. Pertenece a la familia de escritores e idiomas como William Faulkner, acaso su autor predilecto, Gabriel García Márquez, Alejo Carpentier, José Lezama Lima, Joao Guimarães Rosa, y el holandés y francés insulares.

Chávez Alfaro fue inicialmente poeta y pintor, formado por los moravos y en el instituto Cristóbal Colón de su ciudad natal. Residió una temporada en Managua, pero la mayor parte de su vida en México, donde trabajó de editor, traductor, locutor y publicista; viajó por Europa y Asia. Director de la Editorial Universitaria Centroamericana, EDUCA, en Costa Rica, y de la Revista de la Universidad Nacional de Nicaragua (Managua). Diplomático en los años 80 en Hungría y autor, además de “Trágame tierra”, de “Los monos de San Telmo” (1963), “Trece veces nunca” (1976), “Balsa de serpientes” (1976), “Vino de carne y hierro” (1993), “Hechos y prodigios” (1998) y “Columpio al aire” (1999), novela muy diáfana ésta en la que carnavaliza la reincorporación de la Costa Atlántica o Mosquitia a la geografía política de Nicaragua en 1894.