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Hubo una época en la que Iván Moreno de 34 años sintió que estaba a punto de algo grande, cuando pareció correcto establecer su compañía de patinetas en crecimiento rápido en una bodega moderna en las afueras de esta ciudad, cuando se apilaban los pedidos de tiendas de todo el mundo. Ya pasaron esos días.

Como los dueños de muchas empresas pequeñas y medianas en España, sólo está batallando para mantenerse vivo ahora, una víctima, dice, de la vasta restructuración del sector bancario español tras el colapso de la burbuja inmobiliaria en 2008. Moreno dijo que sus banqueros fueron cerrando su línea de crédito de 250,000 dólares paso a paso, imponiéndole duros planes de pago y, de hecho, estrangulando su joven negocio.

“Tantas veces fui al banco y dije: ‘¿Qué hice mal?’”, comentó Moreno, quien recientemente tuvo que despedir a casi todos sus empleados, incluido un amigo de la infancia. “Pero sólo dijeron que querían que les devolviera su dinero”.

Expertos dicen que lo que le pasó a Moreno le está sucediendo a los pequeños negocios por toda España, ya que se está eliminando o absorbiendo a muchos de los bancos regionales de ahorro, en los que dependieron alguna vez, como parte de una serie de medidas cuyo objetivo es ocuparse de los cientos de miles de millones de dólares en créditos dudosos del colapso inmobiliario.

Que la estrategia esté funcionando sigue siendo una pregunta abierta. Moody bajó de categoría a más de una docena de bancos españoles, incluidos los dos más grandes, y el viernes uno importante informó que necesitaría 23,900 millones de dólares adicionales en ayuda, muchísimo más de lo que el gobierno estimó cuando confiscó el banco este mes.

Sin embargo, expertos dicen que hay pocas dudas de que la pérdida de créditos daña a los negocios más pequeños y contribuye a los problemas de España porque incrementa el desempleo y reduce los ingresos fiscales, lo cual dificulta bajar el déficit presupuestario a niveles manejables.

La pérdida de créditos golpea particularmente duro en España, donde más de 60 por ciento de la economía, y 80 por ciento de los empleos, proviene de empresas pequeñas y medianas. Más de 500,000 pequeños negocios cerraron en los últimos cinco años. Moreno dijo que un año su compañía, Nomad Skateboards, vendió más de 1.3 millones de dólares en patinetas y accesorios en 20 países. Hoy, busca un comprador para su almacén y está recortando su línea de productos a sólo patinetas y camisetas. “Si no puedes comprar, no puedes vender”, dijo. “Si no puedes vender, no puedes tener ganancias”.

Muchos están acabados debido a su incapacidad para conseguir el crédito que necesitan para las operaciones cotidianas. “Los bancos de ahorro de los que estas personas obtenían los préstamos ya ni siquiera existen”, señaló Alfonso García Mora, el director general de AFI, una consultoría financiera basada en Madrid.

“Los bancos más grandes absorbieron a esos bancos, y no les interesan este tipo de préstamos. O los absorbieron bancos de otras regiones, donde no conocen a los empresarios locales ”Es posible que esos cambios se sigan sintiendo muchos años más.

BANCOS DE AHORRO DESAPARECIENDO

Hace unos cuantos años, España tenía 45 bancos regionales de ahorro. Hoy, sólo hay 13 y su futuro también es incierto. Algunos se fusionaron con otros bancos, y a unos cuantos los absorbieron entidades más grandes y más robustas como parte de los esfuerzos por tranquilizar a los mercados mundiales.

Muchos dueños de negocios dicen que es posible que los banqueros regionales con los que trabajaron, a veces por décadas, todavía estén sentados en su lugar en la oficina local. Sin embargo, ya no tienen el poder para aprobar créditos, aunque quisieran hacerlo, y, por lo general, sólo dan malas noticias. Eso significa problemas en un país con 25 por ciento de desempleo y ningún signo de recuperación económica.

El distrito de bodegas donde se ubica la compañía de Moreno está prácticamente desierto hoy día. Charo Albas Vives, quien es dueña de una fábrica de zapatos infantiles, Colores, está en dificultades parecidas. Su banco le retiró la línea de crédito por 65,000 dólares hace dos años.

Al principio, comentó, el banco quería que regresara sólo la mitad. Sin embargo, cuando logró hacerlo, el banco le informó que tendría que liquidar el resto, de inmediato.

Albas, quien tiene seis hijos, dijo que los pagos obligaron a su familia a hacer muchos sacrificios. “Dejamos de ir a los abarrotes buenos”, contó. “Redujimos todo, hasta la calefacción”.

También significó que ya no podía pagar el inventario de colorido alegre por el que eran famosas sus zapaterías. “Ahora nos concentramos en blanco y azul”, notó.

Ha sobrevivido, dijo, gracias a préstamos de la familia, pero cerraron 13 de las 25 zapaterías.

Expertos dicen que probablemente era demasiado fácil conseguir préstamos antes de la crisis; los bancos operaban con capital accionario y prestaron demasiado. De hecho, los bancos regionales hicieron la mayoría de los préstamos más problemáticos a desarrolladores inmobiliarios. Ahora, a medida que batalla el sector bancario para sobrevivir, los créditos a empresas privadas y hogares cayeron precipitosamente.

“Los recortes en los créditos fueron tan abruptos que algunos negocios no sólo perdieron proyectos específicos en los que estaban trabajando”, dijo Carlos Ruiz Fonseca, el director de economía e innovación en Cepyme, la asociación de pequeñas y medianas empresas de España. “Algunas compañías simplemente cerraron”.

A pesar de las fusiones e inyecciones de capital debidas al rescate bancario y el programa de reconstrucción iniciado por el gobierno en 2009, no ha habido ninguna mejoría en los créditos. De acuerdo con el Banco de España, el crédito al sector privado bajó drásticamente en marzo, como ha sido prácticamente cada mes desde la caída en 2009. Algunos negocios dicen que ya ni siquiera se toman la molestia de solicitar créditos.

 

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