•   Londres, Inglaterra  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

En una temporada de proyecciones de pesadilla para Europa, ésta pudiera ser la más terrorífica: Grecia abandona la unión monetaria europea al mismo tiempo que el sistema bancario de España colapsa.

En muchas formas, la convulsión del mercado a mediados de mayo fue una prueba de esas crisis, al convergir el estancamiento político en Grecia y los crecientes temores de la salud de Bankia, uno de los bancos de consumo más grandes en España. Moody’s Investors Service degradó a todo el sector bancario español el 17 de mayo.

Los inversionistas estarán esperando que los líderes europeos en Bruselas, si no en Fráncfort, donde tiene su sede el Banco Central Europeo, puedan finalmente empezar a trazar un plan de acción. No está claro que los formuladores de políticas tengan muchas buenas opciones.

El dinero disponible para Europa dentro de su principal fondo de rescate, unos 780,000 millones de euros (997,000 millones de dólares) no sería suficiente para manejar las dos calamidades de una salida griega del euro y una implosión bancaria española.

Y pese a declaraciones recientes de Alemania y líderes de las naciones industrializadas del Grupo de los Ocho para alentar el crecimiento económico en la zona del euro, los europeos quizá tengan poco deseo de seguir financiando los desastres de deuda de otros países.

“Cuando Grecia y España suceden al mismo tiempo, el problema se vuelve exponencial y muy, muy peligroso”, dijo Stephen Jen, un ex economista del Fondo Monetario Internacional que dirige un fondo compensatorio en Londres. “Hasta ahora, la política ha sido comprar tiempo y construir un cortafuegos; pero eso sólo hace más grande el costo. Simplemente no hay buen final aquí”.

Las cifras lucen funestas

Stephane Deo, economista en UBS, estima que el costo de una salida griega para los contribuyentes europeos sería de 225,000 millones de euros, suponiendo que Grecia incumpliera el pago del dinero que ahora adeuda a las instituciones públicas europeas.

Pero, afirma, el temor real es que mientras que eso estuviera sucediendo, el colapso en cámara lenta de los bancos españoles por los préstamos inmobiliarios tóxicos pudiera convertirse repentinamente en un retiro de depósitos de pánico.

Como los bancos españoles ahora tienen depósitos de 2.3 billones de euros, esa pérdida de confianza pudiera ser desastrosa para España y para el sistema bancario global altamente interconectado. La suposición del mundo financiero últimamente ha sido que está suficientemente preparado para absorber las consecuencias de una retirada griega del euro. Pero si se tomara en cuenta un colapso bancario español, finalmente llegaría el largo tiempo temido “momento Lehman” de Europa. “La escala es igual de grande cuando se habla de España”, dijo Deo.

Los tecnócratas en Bruselas dirán fácilmente que lo que ahora los mantiene despiertos es España. Están tratando de ver más allá de las herramientas que hasta ahora han mantenido a raya una verdadera crisis: las dos rondas de préstamos de bajo costo que el Banco Central Europeo ofrecieron a los bancos comerciales a fines del año pasado y principios de éste, y el fondo de rescate de 780,000 millones de euros.

Una potencial nueva herramienta, según Deo, sería que Europa garantice los depósitos bancarios de los países en riesgo como España. Esto sería similar a la forma en que el gobierno de Estados Unidos incrementó el seguro de depósitos durante la crisis financiera en 2008 para evitar retiros de pánico. Sería una empresa costosa, sin duda, y la cual tendría que ser financiada en gran medida por una renuente Alemania.

Pero ese paso drástico podría tranquilizar a los nerviosos depositantes españoles.

Ese paso fue considerado brevemente por los formuladores de políticas europeos el año pasado. Pero fue archivado en base a la suposición de que los contribuyentes del norte de Europa no se sentirían inclinados a respaldar al sistema bancario de España; o de Italia, cuyos bancos no se han recuperado, o de otros convalecientes de la zona del euro.

Y sin una asignación de dinero nuevo, no podría haber nuevas garantías para los depositantes. Los depósitos bancarios totales en España, Italia, Portugal e Irlanda son de 5.5 billones de euros, o siete veces el tamaño del principal vehículo de rescate europeo, la Agencia de Estabilidad Financiera Europea.

El otro problema es que una garantía de depósitos hace poco bien si los ciudadanos del país en cuestión se llegan a convencer de que su nación podría abandonar pronto el euro por otra moneda; como parece ser el caso en Grecia, donde más de 60,000 millones de euros en depósitos han sido retirados de los bancos desde que comenzó la crisis. Esos cuentahabientes temen tener euros en el banco que de la noche a la mañana pudieran convertirse en dracmas con la mitad del valor o menos.

Hasta ahora, en España, ha habido pocos signos de fuga masiva de depósitos, quizá, en parte, porque nadie está hablando seriamente ahora sobre una salida española del euro. Lo que ha estado sucediendo, sin embargo, dicen los banqueros españoles, es que los depósitos han estado trasladándose de bancos del ahorro más riesgoso como Bankia a instituciones más seguras como Santander y BBVA, los cuales se benefician de tener sustanciales operaciones internacionales. Se considera que Bankia está tan cerca del borde que el gobierno de España se ha apoderado del control del mismo, y el consejo del banco recientemente reveló que el costo de rescatarlo sería significativamente mayor de lo que el gobierno anticipaba.

Pero no hay duda de que el problema español con los préstamos malos está empeorando cada mes. En mayo, estadísticas oficiales revelaron que los préstamos sin desempeño durante marzo fueron 8.37 por ciento de los préstamos totales; el nivel más alto desde 1994, mucho antes de la adopción del euro.

Y no son sólo problemas en los préstamos hipotecarios comerciales y de vivienda los que están aumentando. Un informe reciente de Moody’s demuestra que las pequeñas empresas españolas –en muchas formas la columna vertebral de la economía– también están incumpliendo en sus pagos en números cada vez mayores.

En mayo, el gobierno ordenó que los bancos españoles incrementaran sus reservas contra los préstamos incumplidos a 84,000 millones de euros.

Conforme la salud de los bancos que hicieron todos estos préstamos –en gran medida las casas, o bancos de ahorro– se vuelve más precaria, también lo hace el peligro de que los depositantes grandes y pequeños busquen la seguridad de los bancos fuera de España, siendo los bancos alemanes los refugios más probables.

Y si esta huida hacia la seguridad empezara mientras Europa está enfrentando la posibilidad de una salida griega, las ansiedades sobre ambos hechos se combinarían para empeorar la reacción del mercado.

“Después de cierto momento, hay un punto de quiebre”, dijo Jen, el administrador de fondos compensatorios. Los inversionistas ahora se están preguntando si ya se llegó a él.