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Según algunas mediciones, Tony Bates ha logrado mucho en Skype desde que Microsoft pagó 8,500 dólares por el servicio de llamadas por internet.

Las estadísticas cuentan la historia. En siete meses, la cantidad de personas que usa el servicio cada mes aumentó 26 por ciento, a casi un cuarto de mil millones, afirmando la situación de Skype como una de las joyas de la corona de los servicios al consumidor en internet.

Sin embargo, la transacción, la mayor adquisición en la historia de Microsoft, se juzgará al final por cómo Microsoft puede entretejer el producto profundamente en su vasto portafolio y suministrar una experiencia superior de Skype en productos tan variados como Windows para PC y las Xbox. A ese respecto, Bates, quien antes fue el director ejecutivo de Skype y se convirtió en presidente después de la transacción, y sus colegas en Microsoft todavía no cumplen con eso.

“Sigue siendo prometedor e intrigante, pero realmente no hemos visto que se extienda por todos los productos”, dijo Bill Whyman, un analista en ISI, una firma de investigación de inversiones.

Habrá un importante hito este año, ya que se espera que Skype dé a conocer una versión preliminar de su programa informático para hacer llamadas que corre con Windows 8, una revisión completa del sistema operativo insignia de Microsoft que saldrá próximamente y cuyo objetivo es que funcione bien con las computadoras con pantalla táctil. La idea de que Skype pueda darle a Windows y otros productos de Microsoft una ventaja es la única forma en la que la compañía puede justificar el elevado precio que pagó, dicen analista.

Bates realiza un engañoso acto de malabarismo en Microsoft. Como parte del contrato, Microsoft impuso menos restricciones a Skype de las que normalmente da a la mayoría de sus divisiones, e, incluso, permite que Bates trabaje en Silicon Valley. Con oficinas regadas por todos los husos horarios en Suecia, Estonia, Luxemburgo, Praga y Londres, Skype es la única división de Microsoft ubicada casi totalmente fuera de la base de la matriz en la zona de Seattle.

En una entrevista en su espaciosa oficina aquí, en Palo Alto, Bates, un británico afable, dijo que insistió en que sus empleados recibieran nuevas insignias de seguridad con el logotipo de Skype, no las estándares de Microsoft.

Aplicacion con elevada popularidad

Otro signo de independencia es la Apple MacBook Air en su escritorio. Aunque no es inaudito que ejecutivos de Microsoft usen en público productos de Apple, no obstante, se considera una especie de sacrilegio ligero en una compañía donde se espera que todos ondeen la bandera de Windows.

“Hemos conservado nuestra identidad y nuestra autonomía”, dijo Bates, de 45 años.

La distancia ha ayudado a que Skype siga siendo leal a su misión de permitir que la gente haga llamadas desde prácticamente cualquier aparato conectado a internet, no sólo los que trabajan con programas informáticos de Microsoft.

En los meses anteriores, Skype produjo rápidamente versiones de su programa de llamadas para los teléfonos inteligentes Android de Google, una consola portátil de juegos de Sony, decodificadores de señales digitales y aparatos móviles de Apple

Skype es la cuarta aplicación gratuita con más descargas de todos los tiempos, tanto para iPhone como para iPad.

Aunque la mayoría de las llamadas con Skype todavía se hacen en PC con Windows, es muy probable que gran parte de su crecimiento se dé con los aparatos móviles nuevos, una categoría en la cual Microsoft batalla para tener un papel importante.

Planes de Microsoft

Cuando Microsoft anunció sus planes para adquirir Skype hace un año, algunos escépticos temieron que sólo sería cuestión de tiempo para que Microsoft empezara a convertir a Skype en una red de comunicaciones para sus propios productos, y tratara a los teléfonos inteligentes, las tabletas y otros aparatos no de Microsoft en los que funciona Skype como una idea de último minuto. Apple, después de todo, hizo algo parecido cuando creó FaceTime, un servicio de videollamadas que sólo funciona en los iPhones, iPads y Macintosh.

“Siempre queremos que Skype sea primero y mejor en Windows, pero sin duda que una parte estratégica del valor de los programas informáticos de comunicaciones es que funcionen en todas las plataformas”, dijo hace poco en una entrevista Steven A. Ballmer, el director ejecutivo de Microsoft. “Estamos comprometidos con el apoyo a todas las plataformas”.

Querido por sus llamadas baratas y gratuitas por internet, el uso de Skype ha seguido creciendo muy bien, dando un salto de 40 por ciento, a 100,000 minutos de llamadas en los primeros tres meses de este año, respecto al mismo periodo un año antes.

No obstante, Bates y otros ejecutivos de Microsoft no pueden darse el lujo de que Skype sea demasiado independiente.

Microsoft planea integrar a Skype a Lync, su producto de comunicaciones orientado a los negocios. Otra prioridad es hacer que funcionen las videoconferencias de Skype con la consola Xbox 360 de Microsoft, aunque no es probable que ese producto salga a la venta este año.

En un signo de la inversión que Microsoft está haciendo en su nueva adquisición, Skype tiene cerca de 400 nuevos empleos, dijo Bates. Uno de los esfuerzos más recientes de Skype, una versión del programa para hacer llamadas en teléfonos inteligentes que corre con el sistema operativo Windows Phone de Microsoft, recibió críticas desalentadoras. Cuando los usuarios cierran la aplicación Skype en sus teléfonos con Windows, ya no pueden recibir llamadas. En la misma situación en iPhones y otros aparatos, los usuarios de Skype reciben una notificación de que hay una llamada entrante.

Brian O’Shaughnessy, un vocero de Skype, dijo que se abordará esa deficiencia en una versión próxima del programa. Que Microsoft sea dueña de Skype agregó un giro en los esfuerzos de la matriz por conseguir que los operadores inalámbricos vendan aparatos Windows Phone.

Ballmer mantiene una vigilancia estrecha del progreso de Skype. Consulta regularmente con Bates utilizando su programa informático, dijo Bates. Aunque Microsoft tiene un historial disparejo de haber adquirido exitosamente otras compañías, Ballmer ha trabajado duro para relacionarse bien con los empleados de Skype.

Poco después de anunciar la adquisición, Ballmer voló para reunirse con los ingenieros de Skype en sus oficinas de Tallinn, Estonia. Participó en un ritual de iniciación para varios empleados nuevos allá, bebiendo millimallikas, una mezcla de sambuca, tequila y salsa Tabasco. “Creo que se creó un parentesco instantáneo”, dijo Bates.