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Las botellas de vidrio para agua, tan de antaño. De plástico, tan prácticas; metálicas, tan de moda.

Sin embargo, ahora, en una forma parecida al regreso al futuro, el vidrio hace una especie de reaparición. Y ayuda, en una pequeña parte, un emprendedor que está desarrollando una botella de vidrio retornable, difícil de romperse, que no se hará añicos en caso de quebrarse.

Se está volviendo un gran negocio el cambio de las botellas de agua de plástico o metal a las retornables de vidrio, dijeron detallistas.

“Yo diría que las botellas de vidrio representan 20 por ciento, 30 por ciento de las ventas de botellas de agua en nuestro sitio ahora”, dijo Vincent Cobb, el fundador de reuseit.com, que vende una diversidad de productos reusables. “Son cada vez más las personas que buscan vidrio”.

El interés no se detiene en las botellas de agua.

La preocupación de los consumidores de que los químicos que se usan en el empaque puedan estar presentes en lo que comen o beben está impulsando a cada vez más fabricantes de bebidas y alimentos a usar recipientes de vidrio, dijo Lynn Bragg, la presidenta del Instituto del Empaque de Vidrio de Estados Unidos, un organismo gremial. “También buscan productos sustentables para ser ecológicamente responsables”.

Coca Cola expande la distribución de productos – Coca Cola, Coca dietética, Coca Zero y Sprite – que vende en botellitas de vidrio, y S.C. Johnson vende ahora una línea de contenedores Ziploc reutilizables, llamados VersaGlass, que se pueden usar en los microondas, congeladores y, sin las tapas, hasta en un horno a 400 grados.

“Es parte de nuestro esfuerzo de conjunto para incrementar la diversidad en la presentación para que la gente tenga más opciones de envases y tamaños de las porciones”, notó Susan Stribling, una portavoz de Coca Cola.

Nadie espera que el vidrio remplace pronto al plástico. Sin embargo, en una encuesta de opinión que levantó EcoFocus Worldwide, una firma de consultoría e investigación, en más de 4,000 consumidores este año, 37 por ciento dijo que está extremadamente o muy preocupado por la salud y la seguridad del plástico usado para empacar alimentos y agua, en comparación con 33 por ciento en 2010. EcoFocus también encontró que 59 por ciento de los consumidores a los que encuestó utilizó botellas de agua retornables siempre o con frecuencia, un aumento respecto de 56 por ciento en 2010.

En una encuesta en una muestra más reducida de unas 2,600 personas, 42 por ciento dijo que dejó de beber agua en botellas plásticas o que lo hace con menos frecuencia. Sólo ocho por ciento usaba vidrio.

La mayor inquietud de los consumidores ha sido el bisfenol A, o BPA, un químico industrial que imita al estrógeno y se usa en algunos plásticos y cubiertas protectoras dentro de algunos contenedores metálicos para alimentos y bebidas. La preocupación por los químicos ha provocado que algunos fabricantes de contenedores de metal dejen de usarlos. No se puede quitar el BPA del plástico.

Activistas señalan que el vidrio no tiene ese problema. “Me sorprende, con bastante franqueza, pero muchas personas hoy día realmente investigan y saben mucho sobre los pros y contras de diversos tipos de contenedores”, dijo Gary Godbey, el gerente de Trohv, una tienda de artículos para el hogar en Baltimore, que fue la primera en manejar un producto nuevo – la botella de vidrio PURE – con la que se resolvió el inconveniente principal del vidrio, a saber, que se rompe.

El peligro del vidrio roto provocó que muchos gimnasios, estudios de yoga y otros lugares prohíban las botellas de vidrio. Sin embargo, Walt Himelstein, un científico convertido en emprendedor, que desarrolló al botella PURE, espera cambiar esas políticas.

Es típico que se use una cubierta plástica en las botellas de vidrio retornables para agua como protección. La mayoría de los modelos tienen agujeros que permiten ver el contenido de la botella, pero también se pueden salir los pedazos de vidrio roto.

Algunas compañías de bebidas experimentaron con botellas de vidrio envueltas en plástico, pero la mayoría se dio por vencidas porque los consumidores no siempre podían ver si una botella estaba rota.

Himelstein dijo que sus botellas son diferentes. Están envueltas por una capa transparente que él desarrolló. Si la botella se parte, la capa la mantiene firme.

Trabajó como químico ambientalista con capas de vidrio en General Physics Corporation en Maryland, y se preguntó si podría encontrar algo parecido que protegiera a los consumidores contra cortaduras al romperse una botella de vidrio retornable.

“Se entregaban materiales peligrosos en botellas de vidrio con una capa de material en el exterior”, contó Himelstein, quien vive en la zona de Baltimore. “Si pude desarrollar una capa para contenedores de materiales peligrosos, pensé que por qué no podría hacerlo para botellas de vidrio para agua”.

Pensó que ya había hecho la parte difícil al inventar la capa, hasta que trató de encontrar una compañía que hiciera las botellas.

“Sólo hay cerca de una docena, más o menos, de empresas que fabrican botellas de vidrio, y llamé a todas”, dijo Himelstein. “Todas fueron muy amables, pero lo que dijeron fue: ‘Bueno, hacemos 18 millones de botellas de cerveza este mes y 20 millones para cátsup el mes entrante, y en los dos meses siguientes a eso, 40 millones para refrescos. ¿Quiere que dejemos de hacerlas para hacer 20,000 botellas de vidrio para usted?’”.

Aunque quería hacer todo el producto en Estados Unidos, al final se fue a China.

Casi dos años después de comenzar, tenía un producto que podía comercializar. Sin embargo, si encontrar quién hiciera las botellas fue difícil, conseguir a alguien que las vendiera resultó peor. Fue a las cadenas hoteleras, a detallistas importantes, tiendas en campus universitarios, a casi cualquier punto de distribución potencialmente importante.

“Tenía uno o dos tipos de botellas”, dijo Himelstein. “Era difícil lograr la atención de alguien”.

Enfrentó el mismo problema cuando trató de encontrar inversionistas para expandir su línea de mercancías. Su suerte cambió en marzo, en una exposición de comercio en Chicago, cuando conoció a Marc Heinke, el presidente y director ejecutivo de Precidio Design, una compañía canadiense cuyo negocio principal de tiempo atrás había sido hacer vajillas de melamina.

Heinke estaba en el proceso de vender ese negocio para centrarse exclusivamente en lo que denomina “hidratación”, contener y preservar todo lo que sea líquido, y buscaba lo nuevo próximo a salir.

“Walter encontró la solución al único gran problema del vidrio, que es que se rompe”, notó.

Himelstein y Heinke están trabajando en planes para expandir las ventas de la botella PURE, para lo que confían en los contactos empresariales del segundo, que incluyen a minoristas como Lulu Lemon; así como en su larga experiencia en márquetin. Ya tienen planes para una botella PURE para las loncheras, para distintos tipos de tapas y para nuevos colores y etiquetas.

“Y también está el mercado de las promociones”, dijo Heinke, con optimismo, “logotipos corporativos, equipos deportivos, logotipos de estudios de yoga”.