•   Poznan, Polonia  |
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Para entender cómo Polonia superó a sus iguales para convertirse en un rayo de esperanza en un continente consumido por la oscuridad, ayuda conducir hasta esta ciudad en lo que alguna vez fue un camino sumido y lleno de baches entre Berlín y Varsovia.

Una suave autopista, terminada apenas el mes pasado, sigue estando tan nueva que muchas estaciones de descanso-gasolinera sobre el camino son meramente cascarones sin caminos de acceso terminados.

Poznan, que yace entre las dos capitales y, a lo largo de siglos pasados, ha cambiado de manos violentamente entre Alemania y Polonia numerosas veces, es el principal beneficiario de la drástica mejoría de relaciones entre los países. Una frontera abierta ha facilitado el comercio al tiempo que normas de la Unión Europea han fomentado la inversión, cumpliendo la promesa de membresía antes de que el bloque terminara inmerso en su crisis de la deuda soberana.

Un arcoíris de brillantes autobuses nuevos a la espera de pruebas de manejo en las instalaciones de Solaris Bus & Coach en Bolechowo, justo en las afueras de la ciudad, cuenta la historia del éxito en exportación. Autobuses blanco y rosa intenso tienen destino en Monchengladbach, Alemania, en tanto azul y blanco van a Vasteras en Suecia y amarillo para Aarhus en Dinamarca.

Corporaciones extranjeras como Volkswagen, Bridgestone y GlaxoSmithKline tienen operaciones dentro o alrededor de Poznan, ciudad de más de medio millón de habitantes. Con base en la oficina de estadística del gobierno de Polonia, Poznan empató con Varsovia en mayo de 2012 en la tasa de desempleo más baja en el país, con 4 por ciento.

Sin embargo, Poznan también ilustra las amenazas presentadas a la historia de éxito de Polonia, sin mencionar a las economías más débiles de Europa. El tipo de dinero de infraestructura de la UE que contribuyó a construir la carretera está siendo eliminado gradualmente. Arcas vacías del estado en países afligidos, a la par de un énfasis en la austeridad en vez de gasto para estímulo, amenazan también con dificultar el crecimiento de Polonia.

En 2008 y 2009, nunca sentimos la crisis financiera“, dijo Malgorzata Olswewska, director de ventas globales y márquetin en Solaris. Después de un año récord para la empresa en 2011, con más de 450 millones de dólares en ingresos, las ventas han bajado conforme Grecia, España y Portugal han dejado más o menos de hacer compras, en tanto Italia se ha vuelto mucho más cautelosa. ”Eso equivale a tres mercados que se han caído por completo“, dijo Olszewska. ”No somos exactamente pesimistas, sino más cuidadosos”.

Los polacos tienen buenas razones para esperar que sean capaces de desafiar las probabilidades una vez más. La economía de Polonia fue la única que no se contrajo en 2009, el año que más fuerte pegó la crisis financiera. Si bien no se acerca ni en lo más mínimo al paso de 6.8 por ciento que Polonia alcanzó en 2007, se pronostica que su crecimiento sea de 2.7 por ciento este año, el más rápido en el bloque, después de crecer 15.8 por ciento de 2008 a 2011.

Desde el campeonato europeo de fútbol, del cual Polonia fue anfitrión con Ucrania, muchos polacos han registrado el progreso de su nación, y un humor particularmente bueno ha capturado a un país frecuentemente pesimista. “Eso ofreció prueba de que habíamos cambiado”, dijo Bazyli Glowacki, de 36 años, afuera del centro comercial de lujo Stary Browar, nombrado así en honor a la cervecería en la que está albergado. “Hay tiendas más bonitas. La gente está mejor vestida. Los teatros tienen mejores obras en cartelera”.

Otro residente de Poznan, Stanislaw Skrzypczak, citó una vieja expresión polaca para referirse al éxito inesperado para describir los progresos recientes. “Polonia tomó a Dios por las piernas”, dijo.

Sin embargo, no solo fue una atrapada de suerte, sino una que fue sustentada por firmes decisiones en Varsovia.

Andre Sapir, prominente integrante y economista de la organización estratégica Bruegel en Bruselas, quien se especializa en integración europea, dijo que el éxito de Polonia era el resultado de la buena administración tanto de la política monetaria como de la fiscal, de mantener sus deudas en bajo niveles y su tipo de cambio flexible. Polonia ejerció una firme supervisión financiera, dijo, impidiendo el tipo de explosión préstamos del consumidor en divisas extranjeras que salió de control en Hungría.

“Ellos hicieron diversas cosas de manera simultánea que fueron coherentes y siempre entendieron que tenían que ser flexibles”, comentó Sapir.

Una de sus ventajas, un gran mercado interno, no podría ser reproducida por sus vecinos. Con 38 millones de personas (más que la República Checa, Eslovaquia y Hungría combinados), empresas polacas dependen menos de mercados de exportación que sus homólogos.

“Me gusta comprar en empresas polacas porque el dinero se queda aquí”, dijo Tomasz Niespodziany, de 22 años, quien citó entre sus favoritos la cadena de abarrotes Piotr i Pawel y la cervecería local, Fortuna. Él y su novia estaban viendo anillos juntos en una sucursal de la cadena de joyería polaca Apart, que diseña y produce su joyería dentro y en los alrededores de Poznan y la vende en 180 establecimientos a lo largo de Polonia.

Apart capitaliza la vena patriótica en los consumidores del país, usando a la modelo polaca Anja Rubik, quien también figuró en la versión polaca de “America’s Next Top Model”, para vender su colección. Aunado a esto, se ha beneficiado de los nuevos aeropuertos y mejores caminos, lo cual acelera la distribución y reduce costos.

Si se pregunta en Poznan, los residentes ofrecen todo tipo de explicaciones diferentes sobre su reciente éxito. Algunos dicen que la historia ha curtido a los polacos ante giros tan drásticos en su fortuna que gozan de la vida mientras pueden, gastando sus zloty arduamente ganados.

Otros dicen que aprendieron a ser ingeniosos bajo la penuria del comunismo, donde una empresa como Apart tenía que comprar en otra época vieja joyería de oro y fundirla antes de que pudiera hacer un nuevo anillo o pulsera. Niespodziany lo atribuyó a una forma positiva de incompetencia. “Incluso la crisis no funciona en Polonia”, dijo en broma.

A partir de 1997, la ciudad de Poznan compró tranvías alemanes de segunda mano de los 50 y 60, apodados “Helmut” en honor al ex fornido canciller Helmut Kohl. Actualmente comparten las vías con tramos súper modernos de Solaris.

“Ese es nuestro”, dijo Olszewska llena de emoción, apuntando a un brillante tranvía verde y amarillo de la línea Núm. 16, deslizándose más allá del bello edificio de piedra que alberga a la filarmónica local.

Negocio familiar fundado por su padre, Solaris ilustra tantos los lazos históricos como los empresariales entre Alemania y Polonia. Los padres de Olszewska salieron de Polonia después de que se declarara la ley marcial en 1981, estableciéndose en el oeste de Berlín. Regresaron y fundaron Solaris, que actualmente da empleo a 2,200 personas en Polonia y otras 200 en el extranjero.

Actualmente la empresa exporta autobuses de primerísima calidad y tranvías a Alemania, y los primeros tranvías de Solaris están programados para salir a las calles de Jena el próximo año y en Braunschweig en 2014.

Olszewska se unió a Solaris en 2004, el mismo año que Polonia se volvió miembro de la UE, mudándose a vivir de nuevo a Polonia por primera vez desde que se había marchado cuando era una niñita.